
Os he hablado en posts anteriores de sitios que me han gustado en ciudades lejanas como San Francisco, Nueva York, París y Londres (esto último en mi antiguo blog). Pero si bien cada tanto hago mención a sitios barceloneses, hasta ahora no los había reunido en una lista. Gracias a la sugerencia de un querido lector, este post está dedicado a los sitios que más me gustan de la ciudad en la que vivo desde hace, en estos días precisamente, 13 años (!). Espero que este post pueda servir tanto a los locales (y perdonen si no hay novedades) como a la gente de fuera, e incluso que pueda seducir a alguien a visitar Barcelona tentado por sus atractivos gastronómicos.
1. Caj Chai. En este post ya hablé de mi amada tetería, y en los meses desde que lo escribí, mi amor (y mis visitas) por Caj Chai sólo ha crecido. Es mi lugar favorito de Barcelona para pasar el rato leyendo, trabajando, estando. La sabiduría de Antonio es inmensa; da gusto ver alguien con tanto amor y dedicación por lo que hace. Gracias a ello Antonio ha conseguido crear un lugar muy especial, donde tanto turistas como locales encuentran lo que buscan. Siempre me ha gustado poder entrar a un sitio y ser habitué, poder pedir "lo de siempre" y que sepan exactamente qué es. Lo maravilloso de Caj Chai es que ese "lo de siempre" varía de un día a otro, pero siempre saben identificarlo y satisfacer mis antojos (un día quiero algo sin teína y me deleito con la infusión ayurvédica para la mujer, otro día quiero un té verde vegetal y me pongo eléctrica con un Gyokuro, otro día sin decir nada Antonio me sirve un Oolong nuevo porque sabe que se parece a uno que me gustó mucho en aquella degustación de hace tiempo. Esto es servicio al cliente, sí señor.)Si bien la lista que os ofrezco aquí no va por orden de importancia, no me cabe duda que Caj Chai tiene que encabezarla. (Es más, no os sorprendáis si dentro de poquito os anuncio una colaboración entre Caj Chai y desayuno con guisantes!).
3. Bar Seco Mucho antes de saber que Chiara era la dueña del Seco y bastante antes de hacerme amiga de ella, empecé a frecuentar esta pequeña joyita de Poble Sec. Cuando me enteré, todo encajó. Conocí el Seco porque cada semestre llevo a mis estudiantes de Literatura de la Guerra Civil Española al refugio antiaéreo de Poble Sec, que está al ladito. Siempre hago la visita con ellos, y fue Leyla, la guía del refugio, quien me dijo que me tomara algo allí un día. Poco a poco entendí que ese era, también, un sitio mío. Chiara trabaja para, y cree fervientemente en, Slow Food. El Seco ofrece pocos platos pero de máxima calidad (milagrosamente: hace poco di un taller de cocina en el Seco y quedé impresionada de que consigan cocinar así de bien en un espacio tan diminuto). Hay mucho vegetariano pero no exclusivamente (y toda la carne es ecológica, como tiene que ser). Excelentes vermouths. Y muy buena onda en general. Si tienes la suerte de conseguir mesa en la terraza, puedes ver las horas pasar sin que te apuren. Juanjo es un encanto y si llamas antes te reserva mesa y todo.
5. Barcelona Reykjavik, No es un sitio para comer ni para ir a tomar algo pero es uno de mis sitios culinarios favoritos de la ciudad. Pan de verdad, para quienes quieren saborear lo mejor, y también cuidar la calidad de lo que metemos en el cuerpo. Caro, pero lo vale. Desde que vendí mi panificadora (algunos aspectos no me terminaban de convencer, como por ejemplo que fuera de teflón), cruzo la ciudad para comprar el pan. (Aunque desde que abrieron un local en la calle Princesa, tampoco hace falta.) Mis favoritos: el pan de espelta y semillas, y las empanadillas de verduras y algas. Para cuando se me antoja dulce (no muy a menudo): las magdalenas de zanahoria y plátano con semillas de amapola.
6. Agua Un clásico, pero no por ello menos meritorio. Con su cocina mediterránea tradicional con algunos toques de fusión, Agua es un claro representante del grupo Tragaluz, y si bien soy anti-cadenas, nunca he comido mal en el Agua. Su terraza sobre la playa es un sitio privilegiado para brindar por proyectos futuros los domingos al mediodía en familia. Lo hemos hecho muchas veces.
7. Organic. Cocina vegetariana correcta, pero lo que más me gusta es su local de la calle Junta de Commerç por un motivo fundamental: es muy fácil ir con niños. El local es enorme y no les importa que los niños correteen por ahí. Además es tal vez el único sitio que conozco en Barcelona donde se puede ir a comer a las 12 del mediodía. Horario niño, mi horario favorito. El menú de mediodía lo encuentro excesivo en cantidad, así que en general lo que hago es comer del buffet de ensaladas y sopa, y llevarme el segundo a casa para la cena. Tienen una salsa deliciosa en el buffet de ensaladas, y a Bruno le encantan los huevos duros y las patatas hervidas con piel.
Continuará...
Sé que hace no tanto tiempo les ofrecí esta receta de
calabacines rellenos. Pero tengo un par de excusas, o mejor,
justificaciones. En primer lugar, el calabacín es una de mis verduras
favoritas (cosa no difícil de comprobar dada la cantidad de recetas con calabacines que hay en este blog). Muy a diferencia de tanta gente que cree que no sabe a
nada, que es pura agua, a mí me parece versátil, sutil y elegante. Y
si no me creen, miren estas recetas que colgó mi admirado Yotam Ottolenghi
en su columna hace poquito (más o menos el mismo día que yo hacía esta
receta menorquina).
Segundo: esta receta está hecha no con los típicos calabacines verde
oscuro que uno suele encontrar por estos lares, sino con los claritos,
casi blancos, típicos de la isla. En Barcelona son bastante difíciles
de conseguir (si alguien sabe dónde, por favor que me lo diga). Son
bastante más tiernos que los verdes oscuros, cosa que permite comerlos
enteros con mayor agrado, y creo que algo más sabrosos. Pero no os
preocupéis; si sólo encontráis los de siempre, saldrán deliciosos
también.
Esta receta de calabacines rellenos es una de las que más repito; es infalible y un favorito de
la familia. Hice unos pequeños cambios a la receta original; podéis
crear las vuestras. Imagino que para los que coméis lácteos un poco de
parmesano le quedaría muy bien. También se podría intentar con arroz
en vez de pan rallado.
Son bastante suculentos; esta vez hice mucha cantidad y los comimos de
plato principal junto con una ensalada de judías verdes finas, tomates
de la isla y albahaca fresca. También se puede servir como acompañante
de algún pescado a la plancha. También quedan deliciosos al día
siguiente, ya que los sabores se concentran más (pero es difícil que
lleguen!).
Ingredientes:
4 calabacines medianos (si son los blancos, tanto mejor)
2 tomates maduros
2 dientes ajo
4 cucharadas pan rallado
3-4 cucharadas aceite de oliva
Sal y pimienta
1 hora laurel
2 huevos
Albahaca o perejil fresco picado, para servir
El final del verano no es la época ideal para tener el horno encendido durante toda una tarde, lo sé. Pero es cuando los tomates están en su apogeo, y esta receta es una excelente manera de conservarlos unos días más.