Albóndigas de lentejas

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Aquí va una receta que sienta bien calentita en invierno, como ingrediente proteico de una comida suculenta, con unos espaguetis y salsa de tomate, por ejemplo, o gratinadas sobre una cama de quinoa y espinacas. Pero también se pueden comer frías en verano; se pueden llevar incluso a un picnic y comer con los dedos. 

Albóndigas de lentejas
Adaptado de Sprouted Kitchen
Ingredientes: 
1 taza lentejas
2 huevos, batidos
1 cucharada aceite de oliva extra virgen
3/4 taza ricotta (de vaca o soja)
1/4 taza almendra molida
2 cucharadas miso blanco
1 diente ajo
1/2 cucharita semillas de hinojo
unas hojas frescas de tomillo (o, en su defecto, tomillo seco)
1/2 cucharita sal marina
pimienta negra molida
2/3 taza pan rallado

Enjuagar las lentejas en un colador bajo el grifo. Colocarlas en una olla con un trozo de agua kombu y cubrir de agua. Llevar a ebullición y luego bajar el fuego a mínimo y dejar cocer, sin tapa, hasta que las lentejas estén tiernas, unos 20 minutos. Colar y reservar.
Pasar las lentejas por la procesadora o minipimer. Pasar a un bol grande y añadir los huevos, aceite, ricotta, almendra en polvo, miso (previamente disuelto en un poco de agua caliente), semillas de hinojo, tomillo, sal y pimienta. Mezclar bien.  Añadir el pan rallado y dejar reposar a temperatura ambiente durante 15 minutos para que los sabores se amalgamen. 
Precalentar el horno a 190ºC y forrar una bandeja con papel vegetal. 
Formar bolitas con las manos húmedas; si te parece que está demasiado suelta la mezcla, puedes añadir otra cucharada o dos de pan rallado. Poner las bolitas sobre la bandeja preparada. No hace falta que dejes mucho espacio en medio. Hornear hasta que estén doradas, unos 15-20 minutos, dándoles la vuelta en la mitad de la cocción. 
Servir por ejemplo con pesto casero como éste, o salsa de tomate. Otras ideas: servir sobre una cama de quinoa o fideos soba, o unas espinacas salteadas con ajo, aceite y limón.