Algunos libros de cocina favoritos de este año

Los libros de cocina se han vuelto una afición no barata. Combinan dos de las cosas que más me gustan en el mundo: la lectura y la cocina. Por suerte, ahora que estoy dando clases y talleres de cocina, puedo justificar el gasto como inversión, como parte necesaria de mi trabajo. 

Me gusta hacer una primera lectura de los libros de cocina de principio a fin, como si fueran una novela. Y si puede ser en la cama, mejor. En este primer vistazo onanista, marco las recetas que me interesa probar con un post-it (tengo unos nuevos muy simpáticos con dibujos de objetos culinarios y mensajes ad hoc como "favorito" o "no funcionó"). Luego intento volver sobre cada una de ellas, aunque debo confesar que mi amor por los libros de cocina y su lectura da para más que el tiempo que necesito para cocinar las recetas, con lo cual tengo unas cuántas por probar todavía. 
Mención aparte merecen los "foodoirs", un subgénero en auge actualmente (aunque no nuevo: la gran autora norteamericana M.F.K. Fisher, la más literaria de todos los escritores de cocina, lo empezó a hacer de manera insuperable en los años 30), que combina las recetas con otros géneros como las memorias o el ensayo. En este post me limitaré a hablar de libros de cocina tradicionales, o sea compuestos principalmente por una colección de recetas. Dejo los foodoirs para más adelante. Tal vez con el tiempo podamos incluir una sección en el blog sobre libros de cocina, y me encantaría recibir comentarios de ustedes sobre libros que están probando (sugerencias, críticas, etc.). 
De momento me encuentro en la fase de probar, introduciendo variaciones propias, recetas de otros. No descarto, en un futuro lejano cuando mis niños sean más grandes y el día tenga 40 horas, escribir mi propio libro de cocina. Mientras tanto, aquí van algunas recomendaciones (me doy cuenta de que están todos los libros en inglés; lo cierto es que a excepción de los libros de Montse Bradford y el Dr. Pérez Calvo, casi todos mis libros de cocina están en inglés. Tal vez se deba a que yo aprendí a leer en inglés y desde entonces siempre he preferido leer en inglés, o tal vez a que el mundo editorial de los libros de cocina saludable está bastante más extendido, con cosas más interesantes. Pero así es.): 

1. Plenty, de Yotam Ottolenghi (Ebury Press)
Ottolenghi es un joven chef israelí y columnista del periódico The Guardian, que vive en Londres y tiene, junto con su socio Sami Tamimi (también de Jerusalén, pero se conocieron en Londres) una cadena de restaurantes y tiendas de comida para llevar con su nombre. Yo lo conocí a través de su maravilloso primer libro, Ottolenghi: The Cookbook, de 2008, que recibió muchísimos premios. Sus recetas tienen una gran influencia mediterránea, en particular de la parte medio-oriental (y la cocina persa es, según Ottolenghi mismo, lo que se viene.). El primer libro tiene recetas de todo tipo, con un gran apartado de pastelería, pero es muy atractivo para vegetarianos. A Ottolenghi le gusta usar muchas hierbas aromáticas y especies. Fascinada por su estilo, en octubre de 2009, para festejar mi cumpleaños, mi marido y yo pasamos un fin de semana en Londres y fuimos a cenar al restaurante. Superó mis expectativas. Esa noche estaba Yotam mismo cenando allí y tengo la carta del día autografiada por él y enmarcada en mi cocina, como inspiración. Plenty no podría ser mejor sucesor a Ottolenghi: The Cookbook. Esta vez se centra en las verduras y nos enseña que la cocina vegetariana puede ser sexy, exquisita, refinada, elegante. Si bien él no es vegetariano, tiene un enorme respeto por las verduras como ingredientes de calidad, versátiles y deliciosas. Organizado por ingrediente, el libro tiene una edición preciosa, con fotos que dan ganas de marcar todas las páginas. 

2. Good to the Grain, de Kim Boyce (Stewart, Tabori & Chang)
 
Boyce fue chef pastelera en conocidos restaurantes de Estados Unidos. Lo dejó para dedicarse a su familia, y en casa empezó a experimentar con harinas integrales de distintos cereales. El libro propone una gran cantidad de alternativas al trigo refinado (como harina de amaranto, de trigo sarraceno, de kamut, de avena, de quinoa, etc.) para hacer galletas, pasteles, muffins, scones, y hasta mueli y granola , sin sacrificar ni un poquito de sabor, sino todo lo contrario: Boyce nos enseña a apreciar la riqueza y variedad que podemos conseguir con las harinas integrales. Eso sí, en las recetas que he probado yo he sustituido el azúcar por endulzantes naturales y la mantequilla por aceite de coco; en algunas funcionó mejor que otras. Maravillosamente decadante su versión de las típicas galletas con pepitas de chocolate (chocolate chip cookies). Ojo: aunque tengan harina integral, no quiere decir que no engorden:)

Esta es mi adquisición más reciente, y es parte de un proyecto a futuro: aprender a hacer conservas en casa. La autora defiende que las conservas caseras son deliciosas, económicas, sostenibles y de mayor calidad y más saludables que las conservas compradas, ya que estas suelen tener añadidos químicos. Una gran defensora de consumir productos locales, Vinton explican paso a paso las técnicas básicas para aprovechar al máximo los alimentos de temporada. El libro tiene un estilo muy americano, como un manual para principiantes totales en la cocina. La primera parte desarrolla cada técnica de conservación, y la segunda parte da recetas por ingrediente a conservar, con distintos niveles de complicación. Es el libro perfecto para saber qué hacer con todas esas coles (kimchi! chucrut!) o higos (mermelada! higos secos!) que nos vienen en la cesta semanal de verduras, según la temporada. Espero encontrar el tiempo para dedicarme a este proyecto en breve.

4. Leon Book 2, Naturally Fast Food, de Henry Dimbleby y John Vincent (Conran Octopus)
Las segundas partes no siempre son peores; el primer Leon (Ingredientes and Recipes) salió en 2008. Leon es una cadena de restaurantes en Londres que surgió con la idea de cambiar por completo la comida rápida, es comida rápida pero sana. La idea de este libro es, en la primera parte, presentar recetas sanas y deliciosas que se pueden preparar en 20 minutos, y en la segunda parte dar ideas para una "comida rápida lenta", o sea cosas que se pueden preparar de antemano para cuando uno no tenga tanto tiempo. El diseño gráfico que tienen es maravilloso e invita a volver una y otra vez. Algunas de sus recetas ya son fijas en mi casa, como por ejemplo las verduras de raíz al horno con semillas de hinojo, o los panqueques de sábado con manzana caramelizada.

Por último no quiero dejar de mencionar tres libros que no son de 2010 pero que son nuevos para mí de este año y estoy disfrutando mucho: 

Rose Bakery, cuya dueña es una inglesa casada con un francés y afincada en París, es mi lugar favorito para comer en París y tal vez el mundo. Comidas sencillas con énfasis en la calidad de los ingredientes locales. El libro es casi tan bello como una comida parisina. Salió en 2006 y estuvo mucho tiempo agotado.

6. Lucid Food: Cooking for an Eco-Conscious Life, de Louise Shafia (Ten Speed Press)
Shafia reúne aquí algunas recetas de su empresa de catering, Lucid Food. El acento está puesto en la cocina sostenible, o sea, no sólo saludable para uno mismo sino también para el planeta. Además de sus atractivas recetas (la del arroz verde, un arroz basmati lleno de hierbas aromáticas frescas y pistachios, es, de momento, mi favorita. Pero todavía tengo muchímas páginas con post-its pendientes), Shafia nos ofrece consejos y trucos para cocinar de forma estacional y amistosa con el medio-ambiente. Además, qué bellos son los libros de cocina de Ten Speed Press. La única contra es que Shafia es claramente neoyorquina; las recetas tienen influencias culturales muy diversas y algunos ingredientes sólo pueden ser considerados locales en un sitio como New York. 

Elegancia y sencillez. Kurihara es una escritora culinaria conocida y en este libro intenta hacer traducir la cocina japonesa para los cocineros de casas occidentales. Las recetas son fáciles de seguir, no asustan, cosa que me ha pasado con otros libros de recetas japo, que me producen mucho respeto. Organizado por ingrediente, también hay un capítulo entero dedicado a salsas que se pueden hacer en casa, sin tener que recurrir a las tiendas de importación, y que le dan ese toque de sabor único. Hace unos meses preparé la receta de fideos soba fríos con daikon (nabo japonés) para la fiesta de la diversidad en el colegio de mis hijos, y fue un éxito entre niños y adultos. 

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