Bizcocho de almendra a la vainilla con cobertura de algarroba y café

Otro domingo de frío y nubes. Se impone merienda dulce casera acompañada de un buen té. En este caso fue un Asa Iri Kukicha para la merienda (y al día siguiente desayuno con lo que quedó del bizcocho con un Pu-ehr rojo barra de chocolate).

Tenía muchas ganas de usar la vainilla en dos formatos (vaina fresca y sirope) que había comprado en el mercado de Céret un fin de semana que estuvimos por ahí. Cada vez que asisto a un mercado de este tipo me provoca un ataque de ansiedad; los mercados semanales franceses al aire libre son el número uno en mi "lista de frustraciones y privaciones", como llama el escritor Calvin Trillin a las comidas cuyas auténticas encarnaciones sólo pueden ser locales, y que él desea con nostalgia cuando está en casa (yo también lo experiemento in situ: "Quiero volver!" le decía una y otra vez a I. mientras paseábamos por los puestos de verduras y frutas orgánicas y demás delicias locales que colmaban las calles del pueblo). Nunca entendí por qué en España no hay mercados así. El tiempo soleado ciertamente lo permite, mucho más que en algunos países del norte que, sin embargo, los mantienen, llueva o nieve.

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En un puesto tentaron a O. con una cucharadita del sirope de vainilla. "¿Mamá, lo compramos?" Las vainas eran tan gorditas y apetecibles que no pude sino añadirlas a la bolsa; fue buena inversión, son reutilizables unas cuántas veces. Después de usar una para el pastel, la guardé y herví mi crema de avena al día siguiente con ella, consiguiendo cantidad de esas pepitas negras mágicas.  

 Podrías jugar aquí con las especias, añadiendo o sustituyendo por ejemplo canela o pimienta de Jamaica, o incluso jengibre en polvo para una versión más picante. 

Bizcocho de almendra a la vainilla con cobertura de algarroba y café
Basado en una receta de Sprouted Kitchen
Ingredientes:
3 huevos
1 vaina vainilla
1 yogur griego (125 ml)
1/4 taza miel
3 cucharadas aceite de coco, apenas derretido (o mantequilla)
2 tazas almendra molida
1/2 taza harina de espelta integral
1/3 taza azúcar turbinado (o azúcar integral de caña)
1/2 cucharita nuez moscada
1 cucharita levadura en polvo
1/2 cucharita sal marina
1/2 cucharita bicarbonato de sodio
para la salsa:
2 cucharadas algarroba (Carobella)
2 cucharadas café caliente
1 cucharita sirope de vainilla (opcional)

Precalentar el horno a 160ºC. Preparar un molde. 

En un bol, batir los huevos. Abrir la vaina de vainilla por la mitad a lo largo con la punta de un cuchillo y raspar para sacar todas las semillas. Añadirlas al huevo. Reservar la vaina para otros usos (por ejemplo una compota de manzana y pera, o la crema de cereales del desayuno del día siguiente). Añadir la miel, el yogur, el aceite de coco y batir. 
En un bol aparte, mezclar la harina, la almendra molida, el bicarbonato, la levadura, la sal y la nuez moscada. Añadir los ingredientes húmedos a los secos y mezclar bien. Verter en el molde preparado. Hornear hasta que un palillo insertado en el centro salga limpio, unos 20-25 minutos. Dejar enfriar antes de desmoldar. 

Mientras, batir los ingredientes para la cobertura, añadiendo un poco más de café (o agua) si fuera necesario, y esparcirlos por encima con una espátula. 

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