Coliflor con miso y sésamo

Aquí va otra receta de mi amado Japanese Farm Food. Este libro no tiene desperdicio! La coliflor era una verdura que no me hacía demasiada gracia hasta que empecé a comprender lo versátil que es; pienso no sólo en la salsa bechamel vegana, sino que tengo pendiente probar incluso una masa de pizza a base de coliflor molida.  Su sabor y textura suaves permiten amoldarla a todos los ingredientes con los que se combina.

Aquí, con dos sabores ultra japoneses: miso y sésamo, una combinación clásica para otras verduras como la espinaca. Si no tienes suribachi (mortero estriado japonés, Mimasa los distribuye en tiendas)... pues sal corriendo a comprarte uno! No, es broma... utiliza un mortero normal, sabiendo que te estás perdiendo el enorme gusto de moler el sésamo tostado a mano, que es como un ejercicio de meditación; el "crac crac" de las semillas contra los bordes estriados, y el perfume del sésamo que sube mientras machacas las semillas te dejarán ebrio de placer. 

Coliflor con miso y sésamo
Basado en una receta de Nancy Singleton Hachisu
Ingredientes:  
1 cabeza coliflor
4 cucharadas sésamo blanco o 3 sésamo negro, tostadas
3 cucharadas Genmai miso
2 cucharadas vinagre de arroz
1/4 cucharada sal marina fina
ralladura de limón, opcional, como contrapunto

Llevar una olla grande de agua a ebullición. Prepara un bol con agua helada. Cortar la coliflor en floretes pequeños y aprovecha las partes tiernas del tallo cortándolo en trozos del mismo tamaño de los floretes. Cocer la coliflor en el agua hirviendo unos 3 minutos. Luego pasar con un colador al bol de agua fría para detener la cocción. Colar. 

Tostar las semillas de sésamo en una sartén de fondo grueso seca hasta que empiecen a soltar aroma y saltar. Dejar enfriar sobre un plato. Molerlas en el suribachi o mortero hasta que se hayan deshecho la mayoría de las semillas y casi formen una pasta. (Te llevará un ratito: paciencia, de eso se trata. Añadir el miso, vinagre de arroz y sal (y ralladura si la utilizas) y mezclar con el mortero hasta que esté cremoso.
Ir colocando los floretes en el mortero, incorporando lentamente para distribuir la pasta de sésamo-miso. Servir tal cual en el suribachi, si te cabe, o pasar a una fuente o bol. Si quieres darle un toque de verde puedes servir con un poco de perejil fresco picado. Servir a temperatura ambiente.   

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