Crema de chirivía, hinojo y cebolla morada

Durante la temporada de otoño-invierno en que el frío aprieta, yo NECESITO tomar una crema o sopa cada noche, el cuerpo me lo exige. Mi favorita es la crema de calabaza o la sopa de miso con todas sus variantes. Pero el bienestar exige variedad (y la familia se cansa).

Esta es una crema que compuse escogiendo verduras más o menos al azar de mi cocina. Salió muy bien y por eso la comparto. Cuando las verduras son de calidad, es difícil no acertar. La chirivía es una verdura algo menospreciada, pobre. Su dulzor natural nos ayuda a estar calentitos y comfortables en los meses de frío. 

Ahora que la reforma vital es inminente y ayer vendí mi minipimer, las sopas ya no serán cremas por algunas semanitas... 

Crema de chirivía, hinojo y cebolla morada
Ingredientes: 
3 chirivías, peladas y en trozos grandes
2 cebollas moradas, en medialunas
1/2 bulbo hinojo
1/4 cucharita nuez moscadal molida
1/4 cucharita cúrcuma 
1 taza leche de avena
2 cucharadas shiro miso
sal marina y pimienta negra recién molida
aceite de oliva extra virgen
perejil picado fresco, para decorar
unas gotas de aceite de sésamo tostado, opcional

Calentar una olla a fuego medio-alto. Añadir 1 cucharada aceite y las cebollas en medialunas, junto con una pizca de sal. Saltear durante 10 minutos, hasta que la cebolla esté transparente pero no dorada. Añadir el hinojo cortado en láminas finas, la nuez moscada, la cúrcuma y la pimienta. Mezclar unos minutos y añadir la chirivía y 1 litro de agua hirviendo, junto con otra pizca de sal. Llevar a ebullición, tapar, bajar el fuego a mínimo y dejar hervir durante 20 minutos. Apagar el fuego, añadir la leche vegetal y el miso. Hacer puré con la minipimer, rectificando de líquido y de sal si hicera falta. Servir con perejil picado y unas gotas de aceite de sésamo tostado por encima. 

 

 

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