Hello, Berkeley

El primer día en Berkeley -último día de 2013- hubo mucho que hacer, más aún considerando que el día siguiente era festivo. Ante todo, teníamos que llenar la nevera y para ello recurrimos al Berkeley Bowl, del que ya os hablé aquí. (Fue aquí donde B dijo, el primer día del viaje pasado, "quiero venir a vivir a Berkeley"; cuatro meses después, ese deseo eufemístico se cumplió).

El último día del año todo el mundo tenía presis por hacer su propia compra y el súper súper estaba repleto, teníamos que luchar con el carro para atravesar los largos pasillos y recorrer todos los departamentos para poder cocinar en casa. Con la emoción enrarecida de la mezcla del jet lag y la excitación de la llegada, nos volvió a maravillar la oferta tan variada y completa de alimentos apetecibles y de calidad.

Esta fue la primera comida que preparé en casa, y la serví  junto con un arroz jazmín integral (que se vende con millones de granos, cereales, frutos secos, hojas y especias, a granel en dispersores enormes de auto-servicio).

Era apenas nuestro segundo día en California pero nos adaptamos en seguida al horario de comidas local: comimos a las 11:45 (o sería el Jet lag?). Han pasado unos días y seguimos comiendo y cenando a horas americanas, que, dicho sea de paso, me resulta mucho más amable con el cuerpo. Lo que no se me ha pasado todavía es la sensación de que me sobrepasa un poco la oferta apabullante de comida. Esto llevará un rato, calculo. Me identifico en estos días con algunos de vosotros que acudís a los talleres o me escribís con ganas de cambiar vuestra alimentación y os asusta el tener que configurar una alacena desde cero (el primer consejo que doy para comer sano es tener en casa una despensa bien equipada para tener una variedad entre la cual elegir, y que todo lo que elijáis cocinar sea saludable). En Barcelona me llevó un mes o dos ir consumiendo poco a poco todo lo que tenía en mi despensa (y aún así acabé regalando mucha comida). Ahora yo me uno a vosotros; tengo que empezar de cero a comprar los productos de fondo y reconozco que es un poco apabullante. Como dice el refrán favorito de I., "vísteme despacio que tengo prisa"; para cosolidar una base firme hay que ir poco a poco.

zanahorias multicolor

zanahorias multicolor

 

Tofu y zanahorias con marinada de miso y limón
Ingredientes:
1 paquete Tofu (aquí me fascina el de la marca Hodo)
1 manojo zanahorias (si consigues estas multicolor, genial; si no, va bien con zanahorias normales y corrientes)
Para la marinada:
1 cucharada miso (yo use uno blanco pero también iría bien un mugi)
2 cucharadas aceite de oliva extra virgen
1 cucharada sirope de arce
Ralladura de 1/2 limón

Mezclar todos los ingredientes de la marinada en un bol grande. Cortar el bloque de tofu por la mitad en horizontal. Luego cortar en tiras de aproximadamente 1 cm de ancho. Añadir al bol con la marinada y mezclar con las manos para que todo en tofu quede cubierto. Cubrir con papel film y guardar en la nevera durante al menos 1 hora. Mientars, pelar las zanahorias y cortarlas en bastones finos.
Precalentar el horno a 200ºC/390ºF. Preparar una fuente tipo pyrex rectangular.
Quitar el tofu de la nevera y añadir las zanahorias al bol, mezclando nuevamente con las manos. Pasar todo a la fuente y hornear, mezclando un par de veces con una espátula, durante unos 40-45 minutos o hasta que esté todo bien doradito.
Servir con arroz jazmín integral (o el cereal que más te guste).

Tofu y zanahorias con marinada de miso y limón

Tofu y zanahorias con marinada de miso y limón