Mijo cremoso con champiñones y habas asados, y el asunto de la leche de soja

El otro día hablaba con Carina de Mimasa acerca de sus productos, entre los cuales está la leche de soja Bonsoy. Le tuve que confesar que no la había probado nunca porque no tomo leche de soja. "Eso es porque estudiaste con Montse Bradford," me dijo. Es cierto, fue Montse quien me enseñó que la leche de soja es altamente indigesta (la soja es una legumbre; piensa en una leche de lentejas o garbanzos crudos...¿podrías con ella?), pero no he dejado de comprobar que mucha gente tiene problemas con la leche de soja. Un amigo cercano que permanecerá sin nombre descubrió, por ejemplo, que su problema de alitosis desapareció cuando dejó la lecha de soja. 

El apego a la leche de soja está ligado a factores emocionales y culturales. Mucha gente siente necesidad de tomarse un líquido blanco que le recuerda a la madre, pero sus aportes ya no son tan importantes ni beneficiosos una vez que dejamos la lactancia.  Si todavía necesitas ese sabor o textura, suelo recomendar antes que la de soja, la leche de avena o de almendra (sin azúcar añadido); a I. la que más le gusta es la de arroz. 

Sin embargo, debo reconocer que en algunas recetas -postres sobre todo, pero esta que os ofreczo hoy también- la leche de soja queda mejor, dado que tiene más grasa y aporta una textura más cremosa.  

Después de la charla con Carina (que sabe mucho, y me convenció de que un poquito de Bonsoy no iba a hacer daño a nadie; el problema es cuando la tomamos en grandes cantidades, cosa que los japoneses -de donde viene la Bonsoy- no hacen) decidí probar mi variación sobre esta receta del libro de Sara con leche de soja. La he repetido varias veces; así de buena está. Y de momento sin problemas digestivos asociados. Eso sí, si vais a tomar leche de soja, os recomiendo no abusar, y sobre todo comprar una buena marca, ya que hay algunas en el mercado que vienen de soja transgénica y de mala calidad. 

La receta original llevaba mucho queso, leche de vaca, y verduras que no se encuentran aquí. Mi adaptación utiliza la leche de soja y un toque de miso blanco para darle el sabor salado del queso faltante. También uso verduras locales y de estación, que van asadas con una salsa muy equilibrada en sabores y unas hierbas aromáticas como contrapunto fresco. El mijo es uno de mis cereales predilectos, con beneficios para el sistema digestivo, los riñones, el sistema nervioso. Las habas son un producto estacional bastante fugaz (aunque menos que mis queridos guisantes) y mientras se encuentran, las utilizo, aunque a veces me dé pereza pelarlas dos veces (y de hecho en esta receta, como tiene la doble cocción y las habas quedan bien tiernas, no hizo falta. El plato es suficientemente suculento como para que sea un plato principal. Recomiendo, ahora que es primavera, servirlo con una ensalada fresca que incluya verduras de raíz (por ejemplo zanahoria, remolacha y rabanitos con menta o cebollino fresco). 

Mijo cremoso con champiñones y habas asados
Inspirado por una receta de Sprouted Kitchen
Ingredientes: 
1 taza mijo
2,5 tazas leche Bonsoy
sal marina y pimienta negra recién molida
2 cucharadas tomillo fresco (o, en su defecto, seco)
2 cucharadas miso blanco (o, si prefieres, 1/2 taza queso de soja rallado)
250 gramos champiñones
250 gramos habas frescas, peladas
2 cucharadas aceite de oliva extra virgen
2 cucharadas vinagre balsámico
2 cucharitas hierbas provenzales 
una pizca pimentón dulce

Precalentar el horno a 200ºC. Enjuagar el mijo en un colador de malla fina bajo el grifo de agua. Poner en una olla con la leche de soja, 2 tazas de agua y una pizca de sal. Llevar a ebullición a fuego medio-alto, luego bajar el fuego a mínimo, colocar un difusor debajo, tapar y cocer, mezclando de vez en cuando, unos 20-25 minutos. Añadir el tomillo y cocer otros 3 minutos. Si te parece que está demasiado espeso, añadir un poco más de agua. Añadir el miso o queso de soja y sazonar a gusto con sal y pimienta. Apagar el fuego y dejar semi-destapado.

Pelar las habas mientras llevas a ebullición una olla pequeña con agua y una pizca de sal. Cocer las habas unos pocos minutos, hasta que estén tiernas. Colar y reservar. Limpiar los champiñones, quitando la punta del cabo y pelando la parte externa de cada champi (o, si esto te da mucha pereza, los lavas en un colador). Quitar la tierra que pueda haber quedado con un cepillito. 

En un bol grande, mezclar el aceite, vinagre, hierbas provenzales y 1/2 cucharita sal marina. Pincelar los champiñones y las habas con el aliño. Colocar las verduras en una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Hornear hasta que se hayan secado y arrugado, unos 10-12 minutos. 

Para servir, poner una cantidad generosa de mijo cremoso en cada plato, y por encima las verduras.  

 

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