Tartaletas de melocotón, almendra y chocolate

Los días antes de partir hacia Buenos Aires fueron días de mucho estrés. Mejor dicho semanas.

Transient

Un factor -no el peor, pero uno más en la lista infinita que acumulo en mi cabeza- fue la necesidad de agotar al máximo las existencias de mi alacena. Para el día a día doméstico, procuro mantener un stock surtido de productos de calidad que me permiten preparar recetas variadas, nutritivas y deliciosas sin tener que ir a comprar cada día. A veces con sólo abrir la nevera y alacena se te ocurren ideas para cocinar; a veces, por fuerza, simplemente por tener que acabar con esos rabanitos o ese arroz salvaje antes de que lleve demasiado tiempo en casa.

Aproximadamente un mes antes del viaje empecé a centrar las recetas de casa en poco a poco ir agotando los ingredientes de las decenas de botes de cristal de mi alacena, ya sin volver a comprar para rellenar cuando se me acabara un ingrediente.

A pocos días de viajar todavía quedaba, entre otras cosas, un bote lleno de almendra molida, un ingrediente que uso bastante pero tampoco en tanta cantidad. En esos días apareció esta receta en el maravilloso blog de Aran y vi la ocasión para reducir el stock de almendra molida y aprovechar unos dulces y jugosos melocotones de Xavi. Voilà el resultado.

Algunos apuntes: Aran cocina sin gluten; yo por suerte no tengo esa necesidad (aunque he estado intentando quitar el trigo de mi dieta en los últimos tiempos) así que usé una parte de harina de almendras y otra de espelta. La masa es bastante difícil de manipular, sobre todo en  época de calor. Ayuda mucho (más bien, es imprescindible) refrigerarla así que no conviene saltarse ese paso. Pero en lugar de utilizar rodillo y hacer tarta grande, preferí hacer tartaletas pequeñas simplemente aplastando la masa en los moldes con la yema de los deditos. A pesar del masacote inicial, salió perfecta.

Tartaletas de melocotón, almendra y chocolate
Basado en la tarta de Pistacho y nectarinas de Cannelle et Vanille
Para la masa:
1/2 taza harina de almendra
1 taza harina integral de espelta
1 cucharada melaza de arroz
1/4 cucharita sal marina
8 cucharadas aceite de coco, frío de la nevera
6 cucharadas agua fría

Para el relleno:
3 melocotones maduros
3 cucharadas almendra molida
2 huevos
2 cucharadas miel
2 cucharadas aceite de coco derretido (o a temperatura ambiente en verano)
unas gotas esencia de azahar
1/2 vaina de vainilla, cortada al medio y raspada con un cuchillo
25 gramos chocolate negro de calidad (yo usé Lindt para postres 70%)

Combinar las harinas con la melaza y la sal. Añadir el aceite de coco frío, cortado con dos cuchillos para que queden trocitos pequeños del tamaño de... guisantes! Añadir el agua fría. Puedes hacer esta parte con procesadora o minipimer. Ojo que la masa quedará bastante blandita, no hay manera de que se haga una bola. Pasar con cuidado a un film transparente, envolver y darle forma de bola. Refrigerar durante 1 hora. Mientras, preparar tres moldes individuales redondos con papel vegetal.
Al salir de la nevera ya estará más consistente pero hay que trabajar rápido, sobre todo si hace calor. Hacer tres bolas con la masa y rellenar los moldes, apretando la masa con las yemas de los dedos hasta que cada molde quede cubierto de manera uniforme. Volver a refrigerar 20 minutos. 
Precalentar el horno a 190ºC. Quitar los moldes de la nevera y pinchar con tenedor. Hornear 10 minutos. Mientras, preparar el relleno.

Lavar y cortar los melocotones en rodajas finas (con piel, si son ecológicos). En un bol, batir los huevos, la miel, el aceite de coco apenas derretido, la esencia de azahar y las semillas de vainilla. Rallar el chocolate y añadir.

Cuando los moldes hayan salido del horno, espolvorear la mitad de la almendra molida en cada base. Colocar las rodajas de melocotón de manera que quede bonito (o no), y repartir por encima la mezcla de huevo. Al final, espolvorear con la otra mitad de almendra molida. Volver a hornear durante 15-20 minutos, o hasta que estén doradas. Dejar entibiar antes de desmoldar y cortar.