Desayuno con guisantes http://www.desayunoconguisantes.com Recetas, reflexiones y recomendaciones para comer bien posterous.com Mon, 21 May 2012 00:30:00 -0700 Crema de coliflor al aceite de nuez http://www.desayunoconguisantes.com/crema-de-coliflor-al-aceite-de-nuez http://www.desayunoconguisantes.com/crema-de-coliflor-al-aceite-de-nuez

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A pesar de ser primavera me sigue apeteciendo tomar cremitas de verduras. Me imagino que os pasa a todos que uno acaba repitiendo las mismas recetas una y otra vez; hacen falta fuentes de inspiración externas (y un poco de fuerza de voluntad) para no aburrirnos en la cocina y la mesa. La crema de coliflor cae bastante por casa, y normalmenta la hago con nuez moscada, leche vegetal y un poco de miso blanco. Hace poco me topé aquí con esta receta del libro de Paul Bertolli, Cooking by Hand, que es bastante parecida a la que yo hacía pero introduce un par de variantes en la forma de cocción. Y le subí el tono un poquito añadiendo al final un chorrito de mi última obsesión culinaria: el aceite de nuez. 

La técnica de la receta de Bertolli empieza, como todas las cremitas dulces, con cebolla pochada despacito. Cuanto más tiempo la dejes, más dulce será el resultado, pero no hay que dejar que se dore. La novedad para mí es que una vez que la cebolla está tierna y dulce, y añadimos la coliflor, en lugar de cubrir de agua, Bertolli introduce apenas un poquito de agua, tapa y deja cocer al vapor, antes de añadir ya más líquido y seguir cociendo. El resultado es sorprendentemente cremoso y delicado; admite cualquier cantidad de guarniciones (algunas ideas: hierbas aromáticas frescas picadas, aceites saborizados, crutones de pan o daditos de tofu o tempeh dorados, pimienta negra recién molida) pero no necesita ninguno. Con un trozo de un buen pan integral, es la cena perfecta de un día en que la comida ha sido copiosa. 

Crema de coliflor al aceite de nuez
inspirado en Paul Bertolli, Cooking by Hand 
Ingredientes:
2 cebollas grandes
1 coliflor
aceite de oliva extra virgen
sal marina
hierbas aromáticas secas, a gusto ((yo uitlicé un boquet garni provenzal)
aceite de nuez, opcional (puedes utilizar cualquier otro aceite saborizado que te guste, o un buen aceite de oliva)

Cortar las cebollas en medias lunas. Calentar 1 cucharada aceite de oliva en una cacerola de fondo grueso. Añadir la cebolla y 1 pizca sal. A fuego lento, dejar pochar unos 12-15 minutos, sin que se dore la cebolla. Mientras, lavar la coliflor y cortar en floretes. Utilizar también el tallo, cortado en trozos medianos. Añadir la coliflor a la olla junto con 1/2 cucharadita sal, las hierbas aromáticas secas que utilices, y 1/2 taza agua. Tapar y dejar cocer al vapor unos 15 minutos a fuego mínimo. Pasado este tiempo, añadir otras 4,5 tazas de agua. Volver a llevar a ebullición y dejar hervir 20 minutos más. Quitar las hierbas aromáticas secas y procesar. Repartir en boles y adornar cada bol individual con un chorrito de aceite de nuez. 

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Mon, 14 May 2012 00:30:00 -0700 Paté de habas frescas con aceite de romero http://www.desayunoconguisantes.com/pate-de-habas-frescas-con-aceite-de-romero http://www.desayunoconguisantes.com/pate-de-habas-frescas-con-aceite-de-romero

Las habas se las traen. Son un bien efímero, verdura de temporada si las hay, pero además requieren un arduo trabajo manual que permite conseguir una cantidad poco apreciable para apetitos generosos. Pero valen la pena. Más cuando hay invitados de por medio. 

El plan del sábado por la tarde era recibir a unos amigos en casa para hacer pan casero con los niños. Tenía 1 kg de habas frescas que me había traído Xavi un par de días antes. Se me ocurrió este paté inspirado en uno de alubias con almendras que me encanta del último libro de Heidi (qué confianzuda soy, llamándola por su nombre, como si la conociera). 

Paté de habas frescas con aceite de romero
Ingredientes:
1 kg habas frescas
1/4 taza aceite de oliva extra virgen
1 cucharadita romero fresco
1 diente ajo 
sal marina
zumo de 1/2 limón
unas almendras o nueces tostadas picadas, para decorar

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Desenvainar las habas. Poner un poco de agua a hervir en una cacerola con una pizca de sal. Añadir las habas y hervir durante 4 minutos. Colar y pasar bajo el grifo de agua fría. Una vez que estén manipulables, pelar otra vez, haciendo con la punta de la yema de los dedos un tajito hasta que -plop- sale la delicia verde y tierna de dentro. 
Preparar el aceite de romero: calentar el aceite junto con el romero fresco gruesamente picado  y el diente de ajo cortado al medio, hasta que empiece a hacer ruidito, apenas 1 minuto o 2, a fuego bajo. Quitar del fuego y colar. Deshechar el romero y el ajo.  
Procesar las habas junto con el zumo de limón, 2/3 del aceite de romero, una generosa pizca de sal. Añadir un poco de agua si fuera necesario hasta conweguir la consistencia deseada.
Servir en un plato, hacer unos surcos y volcar por encima el aceite de romero restante. Si se desea, espolvorear con los frutos secos tostados picados. 
Servir con pan de pita, grisines integrales (os recomiendo mucho los de espelta que hace mi amigo Adrián de Delicias Artesanales, llenos de semillas y bondad), pan casero (de olivas queda espectacular!) o crudités.

También se puede usar para rellenar alcachofas, así: 

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Mon, 07 May 2012 00:30:00 -0700 Tortitas multicereal para un fin de semana, Cómo comen Camis http://www.desayunoconguisantes.com/tortitas-multicereal-o-como-comen-camis http://www.desayunoconguisantes.com/tortitas-multicereal-o-como-comen-camis

Este post en realidad es compartido; vean aquí el blog de Cami Jurado. Nos conocimos virtualmente y decidimos que, dado que compartimos nombre y pasión, había que hacer algo juntas. Resultado: cada una preparó a su estilo una receta de Super Natural Every Day de Heidi Swanson. 
Verán que las recetas de Cami tienen un estilo parecido al mío, y sus fotos son realmente espectaculares.

 

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En casa las tortitas o panqueques son un clásico de fin de semana, casi una manera de celebrar un domingo por la mañana en familia y sin prisas. Mi receta de base es algo distinta y me gustó la idea de probar la de Heidi para comparar. 

Hice algunos cambios a la receta original de Heidi, pero seguí una sugerencia suya de añadir semillas de amapola y definitivamente repetiré; les da a los panqueques un crujir delicioso que contrasta con la esponjosa textura que los caracteriza. Un plus.

Una recomendación: a menos que sean muchos en casa y/o tengan muchísimo hambre, no hace falta hacer toda la mezcla de una sola vez, ya que esta receta da para bastante cantidad (según el tamaño que hagáis, entre 12 y 25 tortitas) y la mezcla se conserva muy bien en la nevera unos días (aunque no una semana entera; podéis daros un gustito a media semana!). 

Tortitas multicereal
Inspirado en una receta de Super Natural Every Day de Heidi Swanson 
Ingredientes:  
1 taza harina de trigo integral
1/2 taza harina de kamut
1/2 taza harina de quinoa
1 1/2 cucharadas azúcar integral de caña
1 cucharada levadura en polvo
1/2 cucharita sal marina fina
2 tazas leche de arroz
3 huevos
1/3 taza aceite de coco, apenas derretido (y un poco más para la sartén)
2 cucharadas semillas de amapola, opcional
2 cucharadas puré de manzana, opcional

En un bol grande, combinar las harinas, azúcar, levadura y sal. En otro bol mediano, batir la leche de arroz con los huevos, y añadir el aceite de coco. Cuando estés listo para hacer los panqueques, añadir los ingredientes líquidos a los secos y mezclar hasta que se combine todo, pero sin pasarse. Añadir los ingredientes opcionales (en este caso las semillas de amapola y puré de manzana. Otras opciones: rodajas de plátano, copos de avena finos, nueces picadas, ralladura de limón, semillas de girasol, etc.). 
Calentar una sartén de fondo grueso (una de hierro colado va genial aquí) y pincelar con aceite de coco. 
Ir poniendo la mezcla en la sartén, según el tamaño deseado (yo usé 1/4 taza para cada panqueque), dejando suficiente sitio alrededor de cada uno (en mi sartén caben unos 3 a la vez). Dejar dorar bien de un lado, girar con una espátula y dejar dorar del otro lado. Repetir hasta que se acabe la mezcla, pincelando cada vez la sartén con un poco más de aceite. Veréis que van saliendo mejor a medida que la sartén se calienta y engrasa más. 
Servir calentitos con sirope de arce o mermelada de albaricoque o tu topping favorito.  

 

PD Todavía quedan unas pocas plazas para el taller de ensaladas del domingo. Animaros! Haremos recetas deliciosas que repetiréis todo el verano! camila@desayunoconguisantes.com

 

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Thu, 03 May 2012 00:49:00 -0700 Crema verde dos estaciones http://www.desayunoconguisantes.com/crema-verde-dos-estaciones http://www.desayunoconguisantes.com/crema-verde-dos-estaciones

Espera un momento, ¡yo no encargué calçots! Un manojo verde, largo, y lleno de tierra invadía mi cocina.

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Me los había enviado Xavi de regalo. Y el gran manojo verde estuvo unos cuántos días muriéndose de la risa en mi cocina, sin saber qué hacer yo con él.

Les pregunté a mis amigos más catalanes si conocían otra manera de hacer calçots que no fuera la tradicional -a las brasas- pero no. En sus 40 años de vida en Catalunya jamás los habían comido de otra forma.

Y siguieron ahí, riéndose de mí porque brasas en casa no tengo. Como me niego rotundamente a tirar comida, un sábado muy temprano por la mañana, mientras tomaba té verde y pelaba guisantes frescos -ese regalo de la primavera, como dije aquí– sin demasiada creatividad sino las ganas que siempre tengo de sopa, decidí usarlos como un puerro o una cebolla tierna.

Y hete aquí el origen de esta crema verde, muy verde, que une dos estaciones: el final del invierno (los calçots, cuya temporada ya llega a su fin), y la primavera (los guisantes frescos). Para que fuera aún más verde y para dar un contrapunto de frescor a tanta dulzura, debería ir con alguna hierba aromática de estación también: albahaca tal vez, o mejor menta o eneldo fresco. En la foto la veis con condimento de sésamo y alga kombu, tal como lo expliqué aquí

Crema verde dos estaciones 
Ingredientes:
1 manojo de calçots (o, en su defecto, puerros o cebollas tiernas)
1/2kg guisantes frescos
sal marina
leche de arroz
miso blanco
hierba aromática fresca (eneldo, menta o albahaca)
aceite de oliva

 

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Thu, 26 Apr 2012 00:35:00 -0700 Mejadra de Yotam Ottolenghi http://www.desayunoconguisantes.com/mejadra-de-yotam-ottolenghi http://www.desayunoconguisantes.com/mejadra-de-yotam-ottolenghi

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Volví de Buenos Aires con ganas de cocinar y de comer casero y nutritivo. Los días allá fueron agitados, demasiadas comidas afuera y agasajos de familia y amigos en forma de comidas copiosas y no siempre ligeras. Todo malo para mi delicado estómago. (Nunca sabré a ciencia cierta si empecé a comer sano por un estómago innatamente delicado, o si se volvió hipersensible opr cuidarlo tanto.) Después de 13 años conmigo, I. ya sabe que tiene que hacer unos días de régimen antes de viajar a Buenos Aires, para "hacer sitio" para todo lo que comerá durante el viaje. A B. y O. me costó sacarlos del tren del helado casi diario (cuando no, alternado con huevos de Pascua regalados a troche y moche). Intenté tomarmelo con calma y permitir los excesos, dado que eran sólo 15 días. (¿Qué pasará cuando pasemos dos meses allí este verano?) Volver a casa es una parte fundamental de cualquier viaje, y si bien adoro viajar, soy amante incondicional de la rutina. Suena aburrido, lo sé, y lo admito casi como confesión. Lo vuelvo a decir: adoro volver a casa y regresar a la rutina. 

Después de las casi 20 horas de viaje sin haber dormido, revolví entre las existencias que dejamos antes de irnos (en parte, por eso elegí esta receta: casi todos sus ingredientes son secos) y muy rápidamente supe qué hacer: la Mejadra de Yotam Ottolenghi.

En octubre 2010, para celebrar mi cumpleaños, I. y yo viajamos un fin de semana a Londres. Hablé de ese viaje aquí; resultó ser un fin de semana altamente gastronómico; la capital británica en los útlimos años ha pasado a tener una oferta culinaria de altísimo nivel. Y antes del viaje, mucho antes, supe que quería hacer una reserva para cenar en Ottolenghi. Sigo al chef Yotam Ottolenghi desde hace tiempo; antes de cocinar de sus libros lo hacía de su columna de The Guardian. Cada una de sus recetas me seduce; sus dos libros de cocina, Ottolenghi y Plenty, los tengo repletos de post-its por probar. Si bien no es vegetariano, su acento en las verduras, preparadas con muchísimo sabor gracias a la ayuda desenfadada de hierbas aromáticas y especias, remite a la cocina medio-oriental de la que origina, y que tanto me interesa, como dije aquí. La noche que fuimos a Ottolenghi el chef estaba cenando en una mesa al lado nuestro, e I. le pidió que firmara el menú para mí. Lo enmarcamos y su autógrafo cuelga en mi cocina, como fuente de inspiración. 

Esta receta, de su columna en The Guardian, es un arroz con lentejas cargado de cebollita frita y especias dulces. Un plato levantino típico, que remite a la infancia de Ottolenghi. Introduje unas pocas variantes: bastante menos aceite para las cebollas, para que no sea una bomba; alga kombu para facilitar la cocción y digestión de las lentejas, y que después incluí cortadita en el plato; omití el azúcar, y usé arroz basmati integral en vez de blanco. Ottolenghi recomienda acompañarlo con yogur griego (para suavizar, tal vez, la fritura de la cebolla); a mí no me hace falta. 

Plenty

Mejadra
de Yotam Ottolenghi
Ingredientes:
4 cucharadas aceite de oliva extra virgen
4 cebollas medianas, cortadas en medialunas finas
250 gramos lentejas marrones o verdes (mejor no usar las rojas aquí, ya que éstas se deshacen con la cocción)
2 cucharitas semillas de comino
1,5 cucharadas semillas de cilantro
200 gramos arroz basmati integral
1/2 cucharadita cúrcuma molida
1,5 cucharaditas pimienta de Jamaica molida
1,5 cucharaditas canela molida
 sal y pimienta negra recién molida
unos 350 ml agua, aprox.

Calentar 2 cucharadas del aceite en una sartén de fondo grueso. Cuando esté caliente, añadir 1/3 de las cebollas y una pizca de sal. Sofreír unos 5-7 minutos, hasta que esté bine dorada. Pasar a un colador o un plato con papel de cocina para quitar el exceso de aceite. Repetir el proceso con los restantes 2/3 cebolla.

Mientras, colocar las lentejas en un cazo, cubrir con agua, llevar a ebullición y cocer durante 15 minutos, hasta que estén blandas pero no del todo. Colar.

Limpiar un poco la sartén con la que freíste la cebolla y añadir las semillas de comino y cilantro. Remover a fuego medio durante un minuto, hasta que empiecen a soltar aroma. Añadir el arroz, las restantes 2 cucharadas de aceite, cúrucma, pimienta de Jamaica, canela, 1/2 cucharadita sal, y pimienta negra. Mezclar para incorporar todo y asegurar que los granos de arroz queden mojaditos de aceite. Añadir las lentejas cocidas y los 350 ml agua. Llevar a ebullición, tapar y bajar el fuego a mínimo. Dejar cocer durante 15 minutos. Apagar el fuego, dejar descansar con tapa 10 minutos. Luego destapar, cubrir con un paño de cocina limpio, y dejar resposar 10 minutos más. 

Finalmente, pasar el arroz con lentejas a un bol grande. Añadir la mitad de la cebollita frita y mezclar suavmente con un tenedor. Colocar el resto de la cebolla por encima. 

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Thu, 19 Apr 2012 00:42:00 -0700 Taller de ensaladas creativas http://www.desayunoconguisantes.com/taller-de-ensaladas-creativas http://www.desayunoconguisantes.com/taller-de-ensaladas-creativas

El domingo 13 de mayo ofreceré un nuevo taller de desayuno con guisantes: un taller en el que aprenderemos a preparar ensaladas nutritivas, coloridas y deliciosas para satisfacer todos los sentidos y dar al cuerpo lo que empieza a pedir en esta época de calorcito.

La llegada de la primavera supone una necesidad de consumir alimentos más frescos (pero no necesariamente siempre crudos), depurar los excesos del invierno y refrescar el organismo. 

Las ensaladas son para mí representativas de otro placer infinito: los picnics! Cuando empieza el buen tiempo me encanta bajar la comida aunque sea al parque de la esquina. Las ensaladas con cereales integrales son una excelente opción para picnics; admiten todo tipo de ingredientes y si sabemos combinarlos, se pueden convertir en una comida completa. 

En este taller prepararemos varias ensaladas para distintas situaciones (más completas para picnics; frescas como aperitivo o acompañante de otro plato más sustancioso) y también aprenderemos cómo preparar deliciosos aliños alternativos al clásico aceite y limón o aceite y vinagre. Con algunas nociones sencillas podrás pasar todo el verano variando las recetas, comiendo bien y sin aburrirte. 

Os espero!

Tallerensaladas2

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Sat, 14 Apr 2012 03:14:00 -0700 Bares de Buenos Aires http://www.desayunoconguisantes.com/desaynos-de-buenos-aires http://www.desayunoconguisantes.com/desaynos-de-buenos-aires

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Recién aterrizada y con el alma todavía sobrevolando el Atlántico, mientras preparo el próximo post (no os lo perdáis: un arroz con lentejas muy especial, de uno de mis chefs favoritos) y para no abandonaros, os dejo un fotorreportaje de mi actividad gastronómica porteña favorita: el desayuno en los cafés.

El desayuno porteño no tiene nada que ver con el contundente desayuno sajón (que también me va); es algo parecido al español: suele consistir en o bien medias lunas (la versión sureña del croissant, más pequeña, de grasa o manteca) o bien tostadas (que pueden ser, en casi todos lados, de pan blanco o integral, y suelen venir acompañadas de queso blanco untable y mermelada; la calidad tanto del pan como de la mermelada determinan, a mi entender, el nivel del bar). Yo no como lácteos y sustituyo, para espanto de mis compatriotas, el queso blanco por aceite de oliva. 

Precisamente anoche, sufriendo tremendo jet lag hasta altas horas, leí esto en el último libro de cuentos de Julian Barnes: "siempre me ha parecido que la primera tarea de una pareja es resolver el problema del desayuno; si éste se puede resolver amistosamente, la mayoría de las demás dificultades también." Si esto es así, I. y yo lo tenemos bien; con los años ha ido comprendiendo lo importante que es para mí el momento del desayuno. Cuando viajamos a algún lugar nuevo, el día antes hago una búsqueda exhaustiva para encontrar EL sitio en el que desayunaré al día siguiente. Sólo así duermo tranquila (cuando no sufro de jet lag). Cuando vamos a mi ciudad de origen, uno de los últimos temas de conversación del día es planificar el bar del desayuno del día siguiente. Buenos Aires tiene tantos cafés tan bonitos (y sirven tostadas! y té bueno!) que podríamos pasar semanas y semanas sin repetir y quedarnos con muchos en el tintero. 

Aquí van algunos de mis cafés favoritos de Buenos Aires para desayuno y merienda:

Magendie

Bar 6

Voulez Bar

Farinelli

Tea Connection

 

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N.B. Este post se demoró no sólo por mi viaje sino también por problemas con el servidor. Preveo migración inminente. 

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Mon, 02 Apr 2012 00:00:00 -0700 Chauchas con arame y almendras http://www.desayunoconguisantes.com/chauchas-con-arame-y-almendras http://www.desayunoconguisantes.com/chauchas-con-arame-y-almendras

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Dado que escribo este post desde Buenos Aires, me pareció oportuno llamarlas "chauchas". Además, a pesar de mis 13 años y medio en Barcelona, no me puedo acostumbrar, de ninguna manera, a llamarlas "judías verdes". A veces lo hago porque no me queda otra, para que me entiendan. Pero se me complica todo; cómo hago para explicarles a B. y a O. qué es ser judío cuando para ellos la palabra los remite en primer lugar a una verdura (que, además, cultivamos con muchísimo éxito en el huerto el año pasado)? 

Esta receta (que yo aprendí con Ana Torrontegui) se la dedico a los que asistieron al taller de cocina con algas hace un par de semanas; hicimos varias recetas pero en esta ocasión, ninguna fue con alga arame. Es una de mis algas favoritas, no sólo por su sabor suave y el hecho de que con sólo remojarla un rato se puede comer (no hace falta la cocción larga de otras algas como la kombu o la espagueti de mar), sino también por sus propiedades nutricionales: es muy rica en calcio y se utiliza para fortalecer huesos y dientes, y también para reducir la presión arterial.

El color oscuro del alga arame contrasta en esta receta con el verde brillante de las chauchas (color que podemos conservar sólo si la hervimos unas pocos minutos; si nos pasamos se queda opaca y sin vida), y su forma en tiras largas determina el corte de las otras verduras de la receta. Al hervir las chauchas poco tiempo no sólo conservamos el color y las propiedades, sino que también mantiene una textura crujiente (acentuado luego con los frutos secos) que hace de este plato una especie de ensalada para esta época entre estaciones. Se puede comer tanto caliente recién hecho, como frío tipo ensalada. Puedes variar los frutos secos a tu gusto. 

Chauchas con arame y almendras
Ingredientes:
250 gramos chauchas
2 cebollas medianas
2-3 cucharadas soperas alga arame
un puñadito de almendras tostadas ligeramente
salsa de soja o tamari
concentrado de manzana 

Remojar las algas en un bol durante 10 minutos. Mientras, cortar las cebollas en medias lunas finas. Calentar una cacerola con un poquito de aceite. Pochar las cebollas con una pizca de sal durante 10.12 minutos. Colar las algas deshechando el agua, y añadirlas a la cacerola con un fondito de agua, unas gotas de salsa de soja y un chorrito de concentrado de manzana. Reducir el fuego al mínimo, tapar y dejar cocer unos 15 minutos o hasta que se evapore casi todo el líquido. 
Mientras, lavar las chauchas y cortarlas en cerillas. Hervirlas durante 3 minutos. Colar y pasar por agua fría para detener la cocción.
Cuando estén listas las cebollas, mezclar todo y añadir por encima las almendras tostadas picadas gruesamente.
Servir tibio o frío.  

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Mon, 26 Mar 2012 00:00:00 -0700 Risotto de habas al eneldo http://www.desayunoconguisantes.com/risotto-de-habas http://www.desayunoconguisantes.com/risotto-de-habas

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Sigo celebrando la llegada de la primavera, aunque ahora desde lejos; me he venido a Buenos Aires donde comienza el otoño. Me da pena perderme mi época favorita del año pero está más que compensado por el hecho de poder pasar unos días cerca de mi gente. 

Desde aquí, les paso esta receta primaveral y deliciosa. Dense prisa antes de que la temporada de habas se acabe!

 

Risotto de habas al eneldo
Ingredientes:
1 cebolla, picada
250 gramos arroz basmati
una cucharadita eneldo seco o dos ramas eneldo fresco
1 kg (sin pelar) habas frescas
700 ml caldo vegetal o agua
sal
aceite de oliva

Primero preparar las habas: pelarlas (actividad genial para hacer con niños, se les da muy bien con sus deditos pequeños) y hervirlas 4-5 minutos. Colar y una vez que estés lo suficientemente frías para manipularlas, volver a pelar, haciendo un pequeño corte con la uña para que -plop- salga solo el regalito verde, tierno, redondo. (No te angusties de la poquita cantidad que quedará de 1 kg de habas enteras y después de tanto trabajo; el esfuerzo vale la pena!). Reservar.

Poner a remojar las hebras de azafrán en una tacita de café de agua hirviendo.

Calentar un chorrito de aceite en una sartén de hierro colado. Añadir la cebolla con una pizca de sal y remover unos 8 minutos, hasta que esté tierna pero no dorada. Añadir el arroz basmati y un poco más de sal y mezclar con cuchara de madera para que todos los granos queden recubiertos de aceite. Si usas eneldo seco, añadirlo ahora, como también el azafrán y el agua de remojo. Añadir el agua o caldo hirviendo. A partir de aquí hay dos maneras de proceder: Carol Klein recomienda tapar, quitar del fuego y dejar reposar unos 10 minutos. Yo la verdad es que lo probé una vez pero me quedó el arroz completamente crudo, así que después lo hice a la clásica manera del risotto, añadiendo el agua o caldo poco a poco y sin parar de mezclar. Al final de todo, añadir las habas (y el eneldo, si es fresco) y mezclar bien. Dejar reposar semitapado unos minutos. 

Servir con un chorrito de aceite de nuez y perejil picado.  

Yo lo acompañé con una coliflor hecha al horno con un poco de aceite y semillas de comino, y los niños optaron por mezclarlo todo, sabiamente ya que le daba textura crujiente al risotto. 

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Sun, 18 Mar 2012 23:22:00 -0700 Crema de espinacas para finales del invierno http://www.desayunoconguisantes.com/crema-de-espinacas-para-finales-de-invierno http://www.desayunoconguisantes.com/crema-de-espinacas-para-finales-de-invierno

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En Barcelona la primavera por fin llegó! Después de uno de los inviernos más fríos y duros que recuerdo de mis 13 años aquí, empiezo a entrever un momento cercano y codiciado: el del primer picnic del año. 

Aún así, las mañanas y tardes siguen fresquitas; cada noche cuando me meto en la cama las mantas no me sobran y yo, que siempre tengo frío, sigo necesitando calor a la hora de cenar. 

Por otro lado, la llegada de la primavera crea nuevas necesidades energéticas; hace falta cambiar gradualmente no sólo los alimentos (cosa que el mercado ya hace por nosotros) sino también la manera de cocinarlos. Poco a poco iremos necesitando cocciones más cortas, un poco de crudos y más frutas. Mientras en invierno la función energética que prima es la de calentar, en primavera depuramos los excesos (de grasa, de calor) que tanta comida contundente de invierno puede haber dejado en nuestro cuerpo. El hígado, si nos hemos pasado un poco, sufre esos excesos, se resiente, se contrae. Necesita menos aceite y más verde para relajarse.

Esta sopa la preparé para este preciso momento: tiene el verde de la espinaca que depura y alegra al hígado, pero con la textura cremosa y la temperatura todavía para el final del invierno. La hice un domingo por la mañana, justo antes de ir a comer calçots, y sabía que después de la deliciosa pero pesada salsa romesco (un favorito total; prometo post con receta en breve), sería un báslamo para el cuerpo. Efectivamente, fue todo un acierto.

Se puede tomar calentita o incluso fría. Tras el domingo de comida tardía y contundente, no me apetecía cenar más que esto, pero les paso una idea que me pasó Rebeca el otro día como guarnición de las cremas, para dar algo que masticar: rallar un poco de tofu ahumado, que se puede saltear con un pelín de aceite y unas gotas de salsa de soja, y echar por encima. Esto le añade a la crema sabor, consistencia y proteína. 

Crema de espinacas
Ingredientes:
1 manojo espinacas frescas
2 puerros
1 patata pequeña (para dar consistencia)
1 chirivía (para dar dulzor)
1 pizca sal
leche de arroz
miso blanco
unas hebras azafrán o cúrcuma
aceite de nuez, opcional
tofu ahumado rallado, como guarnición

Hervir un poco de agua y pon a remojar el azafrán en una taza pequeña.
Echar un chorrito de aceite en una olla y añadir los puerros cortados en rodajas con una pizca de sal. Remover unos minutos, hasta que estén tiernos pero no dorados. Añadir la patata y la chirivía peladas y cortadas en trozos grandes y agua hasta la mitad.
Hervir tapado a fuego mínimo durante unos 12 minutos, hasta que las verduras estén tiernas.
Mientras tanto, lavar las espinacas y quitar los cabitos duros.
Sin escurrirlas, añadir a la olla y tapar (se cocerán con el mismo vapor y el agua de las espinacas) y dejar a fuego mínimo unos 2-3 minutos.
Añade la leche de arroz a gusto hasta conseguir una consistencia cremosa (aprox. 1 taza) y 2 cucharadas miso blanco.
Hacer puré.

Servir con un chorrito de aceite de nuez por encima, y/o un poco de tofu ahumado rallado. 

 

 

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Fri, 09 Mar 2012 21:24:05 -0800 Condimento de sésamo y alga http://www.desayunoconguisantes.com/condimento-de-sesamo-y-alga http://www.desayunoconguisantes.com/condimento-de-sesamo-y-alga

Ayer di el taller de algas y quería compartir con ustedes una de las recetas que preparamos.

Muchos de vosotros ya conoceréis el gomasio, un condimento japonés a base de sésamo y sal. No sólo nos regala un gran aporte de minerales, sino que está delicioso, pero tiene una pega: es deliciosamente adictivo, también. Cuando lo tengo en casa, Bruno y yo no podemos parar de añadírselo a absolutamente todo. Es excelente espolvoreado encima de las tostadas con aceite de oliva. Pero ojo: algunos gomasios comerciales tienen bastante sal, y uno, inocente, lo utiliza libremente pensando que es sano, exagera con unas cantidades que jamás pondría de sal.

Todo en su justa medida, y si no queremos los problemas que acarrea el exceso de sal, tan comunes en nuestros tiempos (acabo de volver de Buenos Aires, donde han prohibido poner saleros encima de las mesas de los restaurantes. Si quieres sal, la pides. A ustedes qué les parece este tipo de regulación proteccionista:¿loable o condenable?) el gomasio hay que tomarlo en moderación. Difícil, con lo rico que está. 

Aquí propongo una alternativa: un condimento parecido al gomasio pero sin sal, sino con alga (utilizo kombu en este caso, pero también va muy bien con nori o wakame).

Existen productos parecidos en el mercado (el de Algamar está muy rico pero también tiene sal), pero cuánto mejor prepararlo en casa y garantizar que esté fresco (dado que el sésamo, una vez tostado, se rancia bastante rápido, y a veces comemos algo creyendo que nos hace bien cuando ya ha perdido todos sus aportes nutricionales) y con las proporciones que consideramos adecuadas.

Si preparas mucha cantidad, mejor guardarlo en la nevera. En botes de cristal pequeños y bonitos también es un buen regalo para los amigos (aunque requiera explicación). 

Condimento de sésamo tostado y alga kombu
Ingredientes:
1 tira alga kombu (unos 5 cm, para esta cantidad de sésamo)
1 taza semillas de sésamo crudas 

Precalentar el horno a 200ºC.
Tostar las semillas de sésamo de la siguiente manera: primero colocarlas en un colador (de malla fina, para que no se cuelen las semillas) y enjuagarlas bajo el grifo de agua fría (esto se hace para quitar el polvo que a veces queda en el sésamo comercializado).

Calentar una sartén de hierro colado (o fondo pesado). No añadir nada de aceite (el sésamo ya tiene mucho). Echar las semillas a la sartén. Bajar el fuego al mínimo y remover todo el tiempo con cuchara de madera evitando que se quemen. Las semillas estarán listas cuando empiecan a saltar e inflarse (puedes probar apretando una entre tus dos dedos; si hace "crac" ya está). Cuidado que no se quemen; otro problema del sésamo que se compra ya tostado es que en realidad está pasado, quemado. Pasar las semillas a un plato para que se enfríen. (Aunque hayas apagado el fuego, no las dejes en la sartén ya que se seguirían tostando. El plato debe ser llano y las semillas bien esparcidas para evitar que se cocinen con el vapor entre sí.)

Poner la tira de kombu en el horno unos minutos, hasta que esté bien seca y crujiente. Dejar enfriar un poco.

 

Suribachi_surikogi

En un suribachi, triturar el alga. (NB: el suribachi es un mortero japonés estriado, especial para moler semillas. Si no tienes uno (da tanto gusto usarlo, dejando que el aroma del sésamo tostado ascienda a tus fosas nasales mientras practicas el movimiento circular y rítmico, momento zen si los hay; si lo pruebas lo querrás tener en tu cocina) utiliza un mortero comúno un molinillo de especias/café.). Puedes comenzar rompiéndola un poco con las manos (bien tostada se deshace muy fácilmente) y luego, si hace falta, sigues con el surikogi o el palo de madera.

Añadir las semillas y moler hasta que estén deshechas pero no completamente en polvo, que queden algunas semillas enteritas. Alternativamente puedes moler alga y semillas por separado y luego mezclarlas. Pasar a un bote de cristal y espolvorear sobre todas tus comidas: arroces, verduras, sopas, e incluso las tostadas de la mañana!

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Tue, 21 Feb 2012 01:00:00 -0800 Muffins sin gluten de plátano, manzana y chocolate http://www.desayunoconguisantes.com/muffins-sin-gluten-de-platano-manzana-y-choco http://www.desayunoconguisantes.com/muffins-sin-gluten-de-platano-manzana-y-choco

Dados los posts que se van acumulando al respecto (como ésteéste, éste o éste), tal vez debería hacer una sección del blog dedicada exclusivamente a las meriendas improvisadas en domingo por la tarde. Seguramente se deba a la necesidad de endulzar el momento amargo de la semana, para qué nos vamos a engañar. 

La improvisación siempre gira en torno a los ingredientes que tengo en la despensa, no sólo por el frío horroroso de estos últimos días, sino porque en mi barrio los domingos no hay ni una tienda abierta. 

Estos muffins de un domingo de invierno están inspirados en una receta de cupcakes de Aran de Cannelle et Vanille (de hecho las harinas de harina y quinoa me habían quedado de otra receta suya). Como dije aquí (en otro post sobre una merienda dominguera), yo en general intento no usar azúcar en mis postres, pero hice una excepción (era un domingo muyyy frío). El resultado fue dulce y feliz. 


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Muffins sin gluten de plátano, manzana y chocolate
Basado en Cannelle et Vanille  

  • 2 plátanos, machacados
  • 100 gramos compota de manzana
  • 3 huevos
  • 125 gramos aceite de oliva
  • 100 gramos harina de quinoa
  • 50 gramos harina de arroz
  • 50 gramos polvo de almendras
  • 1 cucharada esencia de vainilla
  • ½ cucharita sal
  • ½ cucharita bicarbonato de sodio
  • 125 grams azúcar moreno
  • 15 gramos cacao en polvo

En un bol mediano, batir los huevos, el puré de plátano, la compota de manzana, el azúcar, el aceite y la vainilla.
En un bol grande, mezclar la harina de quinoa, de arroz, polvo de almendra, sal y bicarbonato.
Juntar los ingredientes húmedos a los secos y combinar bien todo.
Dividir la mezcla entre los moldes para muffins.
Hornear a 175ºC unos 20 minutos.

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Tue, 14 Feb 2012 00:30:00 -0800 Mis tiendas de comida online favoritas http://www.desayunoconguisantes.com/mis-tiendas-de-comida-online-favoritas http://www.desayunoconguisantes.com/mis-tiendas-de-comida-online-favoritas

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Hace un par de semanas una lectora me pidió un post con recomendaciones para comprar productos frescos y envasados online.

No es lo mismo comprar online que tener el producto frente a tus ojos y poder tocarlo (aunque aquí en España no se acostumbra tocar las verduras y frutas, costumbre cultural que uno termina adquiriendo, y con lo cual este verano en San Francisco me resultaba impudoroso ver a la gente tocado toda la mercancía en los famers' markets). Aún así, con la vida ajetreada de hoy en día, no hay nada más cómodo que comprar productos de calidad desde tu mesa de trabajo y recibirlos en casa al día siguiente.

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Aquí va una selección arbitraria tras años de experiencia; advierto que la lista no es ni pretende ser exhaustiva, sino tan sólo una compilación de las empresas que he ido probando personalmente:

Frescos:

Hort de la Carmeta: mi favorito, el que utilizo de base para la compra semanal. Llevado por Xavier Solé y familia, pagesos instalados en una masía en el Alt Penedes, es una empresa reciente. Antes se dedicaban a la viña y el olivo, y decidieron ampliar la empresa familiar para incorporar sus productos. Lo que más me gusta de l'Hort de la Carmeta es que ofrecen una lista semanal con los productos disponibles, y uno escoge qué quiere y qué cantidad; no hay cesta cerrada sino compra libre entre los productos de temporada. Y para la alegría de toda mi familia, Xavi y los suyos nos ofrecen no sólo frutas y verduras de temporada, sino también frutos secos (tostados a la perfección), conservas, aceite, vino, e incluso algunos productos caseros elaborados por él y su madre (Carmeta), como bizcochos, canelones (mis hijos son fans y los reclaman cada semana), croquetas o mermeladas. También practican la matanza del cerdo y su fuet es otro básico de nuestra despensa (Olivia lo come como si fuera un caramelo, muy a mi pesar. Al menos tengo la tranquilidad de que es todo ecológico.) L'Hort de la Carmeta es un ejemplo de cómo me gusta comprar; sus productores viven lo que hacen con entrega y convicción. Su página web fue recientemente inaugurada, pero sigo prefiriendo comprar con la hoja excel a la antigua. Mi mayor miedo con esta empresa es, como con toda empresa pequeña, el peligro que conlleva crecer en exceso y perder la calidad del producto y la atención. Antes era el mismo Xavi el que venía siempre a casa y descargaba (con guantes!) mi compra como joyas sobre mi mesada; ahora ya no le vemos mucho la cara, y tengo que lidiar con el repartidor que me deposita la caja en la puerta, con la queja de la prisa y la cantidad de cajas a repartir. Otra cosa a favor: el horario; son los únicos que conozco que me traen las verduras a las 7 de la mañana, evitando los problemas de que no haya nadie en casa para recibirlos. Xavi, por favor, no crezcas más de lo que puedes.

Horta de Capolat: pequeña explotación de 4 hectáreas en la zona del Berguedà. Sus fundadores se esfuerzan por recuperar variedades tradicionales locales, teniendo en cuenta que vienen de la montaña y sus productos son los que crecen bien en las alturas: patatas de montaña, judías tiernas amarillas, espelta, etc. Lo interesante es que ofrecen tanto la cesta cerrada como la posibilidad de comprar libremente de los productos disponibles. Además, forman parte de una asociación de productores del resto de Cataluña que les proveen productos que no crecen en su huerto, como por ejemplo los cítricos o mi amado aguacate (que viene de Gandía). Sus productos son realmente excelentes y me gusta complementar mi compra semanal con los suyos porque tienen algunos productos ecológicos no tan fáciles de encontrar, como el aguacate, las setas shitake, la colirave, o el nabo negro. Hace un par de semanas empezaron, también por no dar abasto a hacer todas las entregas ellos mismos, a cobrar 5€ por el envío. Comprensible, pero también es posible que esto los lleve a perder clientes a la competencia que no cobra el envío.

Apirave: Funciona de manera parecida a Horta de Capolat; hay cesta abierta y cesta cerrada. La diferencia es la zona: éstos vienen de Tarragona, y por lo tanto los productos que ofrecen son diferentes. Los conocí en alguna de las ferias urbanas que organiza Slow Food. Era veranito y recuerdo que sus cerezas me volvieron loca, y que tenían una variedad de calabacines blancos que me deleita cada año en Menorca pero casi no encuentro aquí en Barcelona. Todavía estaban organizándose para hacer entregas en Barcelona. Los esperé y seguí y compré varias veces. Sus productos son fantásticos pero la contra es que sólo vienen un miércoles de cada dos a Barcelona, demasiado poco para el ritmo de consumo de verduras de mi familia de cuatro. No tienen página web, todo funciona por email quincenal.

Ecodaquí: Hace tiempo que vengo recibiendo la información de la empresa que lleva Alex Guzmán, y tengo muchos amigos que le compran, pero hasta hace muy poquito no me había animado a comprarle. Como su nombre indica, la apuesta es por la producción local y de temporada. No es, como Xavi, una empresa familiar, sino que salen en busca de los productores locales catalanes para recopilarlos en cestas semanales. Dicen que no son cestas cerradas, pero cada cambio tiene una "penalización" de 0,50€. Desde que aparecieron en el mercado empresas de verduras eco que te dejan elegir libremente la cantidad y variedad de la compra, el tema de la cesta cerrada a mí me echa un poco para atrás. Admito que la calidad de la mayoría de las cosas resultó excelente (no así las hierbas aromáticas, que llegaron bastante mustias y tristonas). Eso sí, el repartidor, más maleducado que borde. Ecodaquí ofrece también la posibilidad de comprar pan de Barcelona Rejkjavik (el mejor de la ciudad, en mi opinión; pero este sí que no me hace falta que me lo traigan a casa, me es un placer visitar su tienda de la calle Doctor Dou cada vez que voy), aceite de oliva de Camins de Verdor (uno de los mejores que he probado últimamente), algunos productos de Cal Valls, y Kome-Miso, el primer miso ecológico local. 

Recapte: pioneros de la entrega de fruta y verdura ecológica a domicilio (tienen la certificación desde 1999), les compré durante tantos años que, admito, me cansé de recibir las mismas frutas y verduras en cada temporada año tras año, sobre todo porque en aquel entonces sólo tenían la opción de cesta cerrada. Cuando miré su página web para escribir este post vi que se han actualizado con los tiempos y ahora uno puede elegir el contenido de la cesta entre los productos disponibles. Están en Lleida pero entregan a toda España.

Joan castella: pequeña empresa familiar de la zona del Montsià, ofrecen cestas cerradas de dos tamaños.

Otras empresas que conozco pero aún no he probado:

Can Perol: de la zona del Baix Llobregat. Además de frutas y verduras ofrecen pan y pasteles hechos con harina ecológica de la pastelería Vila, algo de carne ecológica, y algunas conservas de su propia marca y de Cal Valls.

Doctor Veg: Sus productos están cultivados en la provincia de Girona pero entregan a diario en Barcelona. Estética moderna y servicios acordes con los tiempos: tienen un servicio de entrega de cajas especiales para empresas.

Frescos y envasados:

Estas son dos empresas que he utilizado en el pasado; ambas ofrecen tanto fruta y verdura ecológica como envasados y transformados. Me caen mejor los segundos:

de la terra

elcabas

 

PD Recuerden que el taller de cocina con algas es el 9 de marzo! Quedan 4 plazas!

 

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Mon, 06 Feb 2012 00:36:00 -0800 Nuevos talleres de cocina sana! http://www.desayunoconguisantes.com/nuevos-talleres http://www.desayunoconguisantes.com/nuevos-talleres

Aquí va la información sobre los próximos talleres de cocina sana de desayuno con guisantes, hay novedades:

Atención: un cambio en la fecha del taller de cocina con vegetales del mar (algas). La nueva fecha es viernes 9 de marzo por la tarde. Os paso la información en el flyer abajo. Para aquellso que queríais venir a aprender las maravillas que se pueden hacer con las verduras del mar, que tantos nutrientes nos aportan, pero no os venía bien el sábado de febrero, apuntaros la nueva fecha y, como siempre, reservad conmigo: camila@desayunoconguisantes.com

Por otro lado os cuento que empezando en marzo estaré ofreciendo talleres de cocina sana y energética en un nuevo espacio, la recientemente inaugurada tienda Llavors en el barrio del Eixample. Desireé y su marido Odön llevan esta acogedora y completa tienda de productos naturales, y cuentan con un cómodo espacio al fondo para dar talleres. Un sábado al mes, y con mucha ilusión, estaré enseñando temas diversos de la cocina sana y energética. Podéis apuntaros a sesiones sueltas o a todo el curso. También veréis detalles en el segundo flyer, e iré recordando las fechas a medida que se acerquen. Ahora no hay excusas: ¡a cocinar!

Algas

Talleresllavors

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Mon, 30 Jan 2012 00:00:00 -0800 Pesto de restos y An Everlasting Meal de Tamar Adler http://www.desayunoconguisantes.com/pesto-de-restos-y-an-everlasting-meal-de-tama http://www.desayunoconguisantes.com/pesto-de-restos-y-an-everlasting-meal-de-tama

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Este libro me ha inspirado. Sé que hace muy poco dediqué un post a mis libros favoritos de cocina recientes, pero no puedo dejar de escribir sobre An Everlasting Meal de Tamar Adler (además, qué le voy a hacer, me gustan mucho los libros de cocina).

Desde mi adorada M.F.K. Fisher (en cuyo maravilloso libro de economía doméstica de guerra How to Cook a Wolfde 1942, se inspira Adler) que no leía una prosa tan evocativa sobre el acto de cocinar y comer. (De hecho, si bien ambas comparten el amor por las letras y la comida, Adler se presenta ante todo como cocinera, mientras que Fisher es comensal hasta la médula. No son actos separados, según las concepciones de ambas, por supuesto.) 

A caballo entre el libro de recetas y el ensayo personal, An Everlasting Meal (cuya traducción más ajustada sería Una comida eterna, aunque a mí me gustaría más llamarlo Una comida perenne) nos habla, de manera simple y poética, sobre el placer de cocinar. Su discurso es diferente del montón porque no nos quiere engañar ofreciendo recetas rápidas para gente con prisa (no existen, por ejemplo, las "tortillas de último momento", dado que toda tortilla sucede en el último momento: el instante en que el huevo llega a la sartén.). Adler defiende que la cocina no es difícil sino placentera y, en su capacidad de transformación, un acto enteramente humano. Todos deberíamos practicarla, no como obligación sino como necesidad e incluso ayuda para sobreponerse a otros tantos obstáculos de la vida contemporánea. 

Sus consejos son tan prácticos que destacan por su sencillez; sirva como ejemplo: "en lugar de pensar qué hacer para la cena, pon una olla grande en la hornalla, enciende el fuego, y recién cuando se esté poniendo bien caliente empieza a pensar en qué cosas meter dentro". Otro, que me encanta: "lo más importante que puedes aprender como cocinero: la única manera de lograr que algo que estés preparando salga rico, sea agua o algo más sustancioso, es asegurar que, por el camino, todas sus partes estén ricas." La honestidad es casi un toque de atención, una alusión indirecta a los miles de libros de cocina con recetas rebuscadas, barrocas e irrebatibles que más que animar a cocinar, espantan y amedrentan a sus consumidores, nos rebajan a ser espectadores eternos, en lugar de hacedores de nuestras propias fortunas culinarias. 

Algunas de sus propuestas van completamente en contra de la sabiduría al uso hoy en día, como por ejemplo cuando rechaza la costumbre de pasar las verduras de cocción corta por agua fría para preservar su color: "La naturaleza no es persistentemente brillante; también se desgasta y envejece." Otro consejo resultón, que practiqué esta semana: preparar todas las verduras de la semana el mismo día que haces la compra, cuando el recuerdo de los puestos coloridos del mercado todavía están frescos en tu mente. Una vez hervidas o asadas todas las verduras, tendrás la base para improvisar platos diversos y sencillos a lo largo de toda la semana: una bandeja de verduras de raíz asadas será el prólogo para una ensalada de verduras con almendras, alcaparras y olivas; una crema calentita para cenar, o una versión más vegetal de hummus para poner en un bocadillo de pan bueno. "Si no puedes hacerlo de inmediato", propone Adler, "pon todo salvo las verduras de hoja en un gran bol sobre la mesa de la cocina y no en la nevera. A plena vista, tus verduras te reprenderán a que las cocines, y además te resultará agradablemente frívolo pasarte unos momentos arreglando un retablo de coliflor, remolacha y calabaza."

Las recetas de Adler no están escritas para infradotados; si quieres que alguien te cuente cuántas veces tendrás que revolver con la cuchara antes de sacar la sopa del fuego no busques respuestas aquí. Ella escribe para un lector humano, no necesariamente experimentado en la cocina, en absoluto, pero sí lo suficientemente sensible para darse cuenta de cuánto vinagre hay en "una cucharadita sin medir". 

Adler propone cocinar con economía y gracia; su estilo de escribir concuerda perfectamente con esta premisa. Los títulos de los capítulos del libro–con claras alusiones, también aquí, a How to Cook a Wolf–dan una clara idea de la poética de la autora: "Cómo atraparte la cola", "Cómo conseguir el equilibrio", "Cómo ser tierno", "Cómo hacer la paz", "Cómo sentirse poderoso", "Cómo pintar sin pinceles" y un largo etc. 

Otras recetas del libro que ya preparé y me entusiasmaron: apio cocido con limón y servido con pan rallado tostado y hierbas; salsa verde (preparada con las hojas del mismo apio), excelente para acompañar carnes, huevos, y...todo; gratinado de brócoli y coliflor asados. Recetas que marqué para probar: un curry con las verduras que sobran al final de la semana; un pollo con verduras, aceitunas y limón (para los niños); una sopa con cebollas caramelizadas. Es más, ya entreveo un taller futuro de desayuno con guisantes sobre cómo aprovechar de cabo a rabo las verduras. 

Ojalá aparezca una traducción al castellano para que todos ustedes puedan disfrutar de este maravilloso libro (de hecho me ofrecería encantada a traducirlo). Mientras, les adelanto mi versión de algunos de mis pasajes favoritos: 

Sobre las ensaladas de verduras cocidas: "Toda verdura cocida, sea hervida o asada, se convierte en una ensalada maravillosa. No hace falta más que un puñado de frutos secos tostados, unas hierbas frescas picadas, unas cebollas marinadas en vinagre, y una buena vinagreta. En realidad esto es lo que la mayoría de la comida precisa. La combinación tal vez sea el único tónico de juventud fiable del universo."

Sobre el caldo de cocción: "El amoroso, aceitoso líquido que queda después de hervir una verdura es un concentrado perfecto de todo lo que entró en esa cocción. Debería tratarse como una poción que ha recogido las huellas de la buena mantequilla y aceite de oliva, los dientes de ajo, la ralladura de limón, las ramas de tomillo, los chorritos de vino, los crujidos de pimienta y las verduras que la crearon." 

Sobre la reutilización de ingredientes que sobran: "Cuando dejamos que nuestras colas cuelguen detrás perdemos lo que quedó de los pensamientos que dedicamos a comer bien hoy. Luego seguimos arrastrándonos, como las criaturas rectas y lineales que podemos ser, preguntándonos qué haremos para cenar mañana. Deberíamos divisar nuestras colas, y recogerlas, para que la próxima vez que tengamos hambre, y nuestras mentes se vuelvan sobre la cuestión de qué comer, la respuesta estará allí esperando."

Sobre el pan: "Si vas a elegir una comida no casera, elegir el pan representa una divisón del trabajo juiciosa. Los panaderos son personas devotas y singulares, con creencias firmes en las vidas secretas de la masa madre que les ocupa. Sus hornos están calientes, y distinguen cuándo el pan está casi listo, y luego listo."

Sobre el valor nutricional de la comida: "No me gusta pensar en la comida como hidratos de carbono y grasas porque nos da un retrato incompleto de cómo digerimos. La risa estomacal tiene que quemar calorías, y una buena conversación ayuda a acelerar lo que tiene que acelerarse."

Sobre la simplicidad: "Nuestras mejores comidas no han sido las más extranjeras ni caras ni elaboradas, sino bastante simple y bastante familiar. Y saber eso probablemente sea la mejor manera de cocinar, y ciertamente la mejor manera de vivir."

La receta que os ofrezco fue la primera del libro que preparé. La traducción de su título al castellano me parece, modestamente, bastante feliz (ella lo llama "garlicky leaf, stem, and core pesto", o pesto de hojas, tallos y corazones con ajo). La cantidad indicada es suficiente para improvisar montones de variaciones; nosotros lo tomamos de las siguientes maneras: en tostadas; como salsa para mojar hojas de alcachofa; como salsa para pasta, rebajado con un poco de agua de cocción de la pasta y hecho puré con un par de anchoas y un poco de parmesano; como puré para acompañar un plato de pescado; y también, confieso, con cuchara, directo de la nevera. 

 

Pesto de restos
adaptado de T. Adler, An Everlasting Meal
Ingredientes: 
4-5 tazas de hojas, tallos y corazones de coliflor, brócoli, acelgas, coles, cortados en trozos de unos 2 cm. 
3 dientes ajo
1/2 taza aceite de oliva extra virgen bueno
1/2 cucharita sal
agua

Juntar los ingredientes en una olla grande en la que apenas quepa todo y añadir agua hasta la mitad. Llevar a ebullición y reducir el fuego al mínimo. Cocer hasta que cualquier trozo que toques con una cuchara de madera se deshaga con facilidad. Mantener justo la cantidad de agua suficiente para asegurar que no se queme el fondo, añadiendo de a poco a medida que necesites. Cuando todo esté blando, hacer puré rápidamente con minipimer o en una procesadora, o simplemente machaca todo con el revés de la cuchara de madera hasta que te canses, dejando momentos de textura apetecible, irregular. 

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Tue, 24 Jan 2012 00:00:00 -0800 Buenos Aires http://www.desayunoconguisantes.com/buenos-aires http://www.desayunoconguisantes.com/buenos-aires

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Hace unos días volví de pasar un par de semanas en mi ciudad de origen. Hacía dos años enteros que no la visitaba, y me dieron ganas de compartir con ustedes algunas impresiones de la movida porteña de la cocina sana. La sensación que me dio es que hay un incipiente movimiento (que, conociendo Buenos Aires, podría convertirse rápidamente en una moda) hacia un tipo de comida más sano, pero todavía está bastante escondido. Ojalá vaya creciendo cada vez más y en mi próxima visita encuentre verdura orgánica y comida fresca e integral por todas partes.

El otro día leí en una revista que Argentina es el segundo país productor del mundo de comida agro-ecológica, detrás de Australia (algún fact checker por ahí podría verificar este dato, por favor?). El problema es que no se vende en demasiados sitios (al menos en la ciudad de Buenos Aires, ni idea qué pasará en el campo), no está cómodamente al alcance de la gente. Hice un poquito de research antes de viajar y preparé en casa de mis familiares una gran colorida caja de verduras y frutas orgánicas de tallo verde, una empresa que cultiva verdura orgánica y te la lleva a casa recién cosechada. La calidad era realmente excelente y tenían algunos productos que en España no consigo fácilmente (como por ejemplo mis amados arándanos, que, según me han contado, recién ahora empiezan a estar al alcance de la gente en Argentina, porque antes se cultivaban pero sólo para exportar). Además de verdura y fruta cuentan con muchos otros productos; yo probé las aceitunas, el aceite de oliva y el arroz integral y eran también de primer nivel. La relación calidad-precio es muy correcta (en un país con una inflación de locos, cuyos precios están por las nubes, incluso pensando en euros). 

En cuanto a sitios para comprar verdura orgánica en la ciudad, visité dos pequeños mercados o "ferias sustentables": Punto Verde (Dorrego 1429, viernes y sábados de 10 a 19 hs.) y Mercado Bonpland (Bonpland 1660, martes, viernes y sábados de 10 a 22 hs.). El primero me desilusionó bastante; era realmente muy pequeño y de verdura y fruta sólo había un puesto con pocos productos. El mercadito también contaba con un par de puestos de conservas, uno de cerámica, uno de ropa y uno de cereales, Arcadia Integral, donde hice mi compra: un delicioso amasake muy artesanal. El amasake es una bebida de arroz dulce. Se puede tomar así sola (pero es espesa, casi como una natilla) o mezclar con otros dulces. En Barcelona antes tenía siempre amasake en casa para la crema de cereales de la mañana pero creo que se ha dejado de producir porque desde hace tiempo que no lo encuentro en ningún sitio. El Mercado Bonpland me gustó más que el de Dorrego; parecía más un mercado propiamente, y compré exclentes verduras en uno de sus puestos. Me gustó especialmente la cebolla de verdeo, una variedad que no exite en Barcelona y que queda bien en todos los platos. Este lugar se propone como espacio de "economía solidaria", que busca formas alternativas de hacer economía basada en el trabajo. Sé que hay un mercado másen el barrio de Chacarita, que no llegué a visitar pero que tiene muy buena pinta, llamado El Galpón (F. Lacroze 4171, miércoles y sábados de 10 a 19 hs.). La próxima vez que vaya a Buenos Aires iré a hacer mis compras allí.

Así como encontré pocas verduras orgánicas, la oferta de cereales integrales es enorme y variada. Claro, no en vano Argentina fue llamada "el granero del mundo". Un lugar interesante es Granomadre, no sólo por sus productos artesanales, integrales y ecológicos (deliciosas las galletas saladas de avena con chia), sino también por su filosofía de la producción y distribución de alimentos. Son los únicos que vi en Buenos Aires que no te dan bolsa de plástico, sino que tienes que llevar tu propia bolsa o pagar por una de papel. 

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En cuanto a sitios para comer, dado que comí fuera contadas veces, me limitaré a hablar de un par en el barrio de Palermo Hollywood (plagado de restaurantes, bares y cafés), ya que allí viven algunos de mis mejores amigos. Mi amiga Violeta me llevó a lo que ella llamó "el lugar más Cami del barrio", Meraviglia, en la esquina de Gorrita y Carranza. Fuimos a merendar y debo admitir que, después de 18 años de amistad, Viole me conoce bien. Comí una porción de tarta de zanahoria y nuez sin harinas, cuyo recuerdo gustativo me está haciendo salivar en este momento. Era perfecta; no excesivamente dulce, esponjosa pero contundente a la vez (Viole, si estás leyendo esto, ¿creés que por Federal Express llegará dignamente a Barcelona, como esos ravioles que una vez mandaste de San Francisco a Los Angeles?) Meraviglia me gustó tanto que volví dos veces más a comer, una vez comí un arroz yamaní (una variedad argentina de arroz integral que siempre me traigo cuando viajo) al wok con vegetales y tofu, y otra vez unas hamburguesitas caseras de mijo y quinoa. Mi tipo de sitio, definitivamente. Algunos se quejan de que la carta es limitada, pero eso a mí me asegura frescura de ingredientes. Además venden algunos productos, como huevos orgánicos e incluso dulce de leche de calidad.

Magendie

El otro sitio del barrio que me gustó se llama Magendie, está al lado de la casa de mi amigo Matías y es mi nuevo bar favorito para desayunar y merendar en Buenos Aires (durante años fue Bar 6, del otro lado de Palermo). Muchas veces me quejo de la falta de cafés agradables en Barcelona; no parece existir mucho aquí la situación de quedarse largo rato leyendo o trabajando en un café. Comidas de horas sí, pero siempre hay que estar comiendo; no hay apenas sitios que te permitan quedarte cómodamente tomando algo, concentrado en lo tuyo y/o observando la fauna local. Si bien extrañé mucho la comida de mi ciudad de adopción (sobre todo el pescado fresco), Buenos Aires–como París o Berlín, otras dos ciudades que amo por su cultura de cafés–en este sentido le da millones de vueltas a Barcelona (sí, inevitable destino del emigrado, estar constantemente comparando lugares, sopesando y juzgando). Ubicado en una esquina y decorado con el mejor de los gustos–grandes ventanas por donde entra la luz brillante, mucha madera, muebles desiguales, vajilla Déco de colección en los alféizares. También el té, de excelente calidad de Tealosophy, lo sirven en teteras antiguas. Para mí desayunar fuera en Barcelona siempre es un problema; no me gusta nada la bollería con la que la mayoría de los locales acostumbran empezar el día; los bocatas me gustan más pero me resultan demasiado contundentes y pesados para esa hora del día. En Magendie la porción de tostadas viene con dos tipos de pan, ambos caserísimos, uno multicereal y otro de masa madre, y mermelada casera de frutilla y manzana. (Y fue uno de los pocos sitios donde no me miraron raro cuando pedí aceite de oliva para las tostadas, mi costumbre más ibérica; en un café del barrio de mi madre, cuando trajeron el aceite preguntaron si era para el agua mineral !?!). No llegué a comer en Magendie, pero está en la lista para la próxima vez. 

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Por último está el ya clásico Oui Oui, favorito de mi padre. El sitio es bonito y comí un bocadillo de salmón ahumado y aguacate bastante decente, pero era desorbitantemente caro y estaba abarrotado de gente y por lo tanto tremendamente ruidoso, al revés de la tranquilidad que encontré en Magendie. Tuve mala suerte con el hummus, que es, como ya sabéis, una de mis comidas preferidas. El de Oui Oui no sabía a nada, y eso que con el hummus es difícil fallar. Pablo, mi cuñado, nunca había probado el hummus ("no hay hummus en Pompeya," explicó; Pompeya es su barrio.) y me dio mucha pena que su primer hummus fuera tan soso. (Pablito te prometo hummus casero pronto!). 

Con este afán por comparar, y después de tanto tiempo sin visitar Buenos Aires, me llamó la atención el amor por las harinas en la cocina argentina (no creo que sea algo nuevo, sólo que nunca antes lo había notado con tanto énfasis): pizzas, empanadas y pastas son platos estrella. Entonces quería ofrecer aquí una receta de masa integral, que sirve tanto para tartas saladas como para una base de pizza crocante y finita. Es una receta de la que hablé hace tiempo, pero me parece oportuno repetirla. En casa de mi padre ya la hacen para darme el gusto, y en el avión de regreso (o mejor dicho, mientras sufría el retraso de Aerolíneas Argentinas en el aeropuerto), me deleité con una tarta de zapallitos (verdura que no tenemos en estos pagos) con masa integral casera. 

Masa integral para tartas saladas o pizza
Ingredientes:

250 gramos harina integral de trigo
1 cucharadita sal marina fina
1 cucharadita hierbas aromáticas secas
1/4 taza aceite de oliva
1/2 taza agua fría
Aceitar un molde de horno. En un bol mediano, mezclar la harina, sal y hierbas. Añadir el aceite y mezclar con tenedor. Añadir el agua y mezclar hasta que se absorba. Amasar un poco en el bol hasta que la masa quede hecha una bola.
Poner la masa sobre una superficie levemente enharinada. Utilizar un rodillo (con un poco de harina también) para amasar hasta que quede un círculo, girando y añadiendo harina según necesidad. Intentar no trabajar la masa en exceso. Una vez que haya alcanzado el espesor deseado, transferir con cuidado al molde y recortar los bordes para que quede bonito. Dejar reposar en la nevera durante media hora. 
La masa se puede precocinar sola (pinchándola con un tenedor) o directamente con los ingredientes de la quiche o pizza encima. En total tardará unos 20 minutos.

 

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Mon, 16 Jan 2012 01:03:00 -0800 Taller de cocina con algas http://www.desayunoconguisantes.com/taller-de-cocina-con-algas http://www.desayunoconguisantes.com/taller-de-cocina-con-algas

Talleralgas

El 2012 empezó para mí con algunas dificultades en lo personal, y estoy haciendo todo lo que puedo por comer energéticamente para mantenerme fuerte para encarar los obstáculos.

Y a pesar de la adversidad, sigo teniendo muchas ganas de ayudar a la gente a sentirse mejor, cocinando más y comiendo un poco mejor. 

En el último tiempo he recibido varias peticiones de un taller de cocina con algas; muchos de vosotros ya sabéis que las algas o verduras del mar tienen enormes propiedades beneficiosas para el cuerpo, pero no sabéis cómo prepararlas. 

El primer taller que os propongo para este año, el sábado 4 de febrero por la mañana, versará entonces sobre las algas. Haré una introducción a cada una de ellas, explicando sus propiedades particulares y la forma de cocción de cada una, y luego prepararemos juntos una deliciosa comida con platos que incluyen diferentes variedades de algas.

Veréis que cocinar con verduras del mar es fácil y delicioso. 

Adjunto la información y por favor reenviadla a quien pudiera interesarle. Como siempre, si tenéis cualquier duda o queréis inscribiros: camila@desayunoconguisantes.com

Un saludo y espero veros pronto!

 

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Tue, 10 Jan 2012 00:00:00 -0800 Aún otra tarta de manzana http://www.desayunoconguisantes.com/aun-otra-tarta-de-manzana http://www.desayunoconguisantes.com/aun-otra-tarta-de-manzana

La primera receta de postre del año no podía ser sino un postre de manzana. Después de todo, seguimos en invierno y las manzanas cocidas son la fruta que mejor va al cuerpo ahora.

Si queréis hacerla un poco más decadente, la podéis servir con helado de vainilla o yogur griego.

El otro día unas aplicadas alumnas de cocina me regalaron una bolsa con manzanas de su casa de campo. No las saqué de la bolsa para que la familia no las devorara y las guardé para el fin de semana. Hacía unos días justo había visto esta receta en el blog de cléa y decidí adaptarla y compararla con esta otra de un post mío anterior; ambas tienen el crumble por encima.

El resultado fue bien diferente; a mí personalmente me gustó más la primera, más sutil y mojadita, pero la familia optó por la receta nueva, más consistente, con un crumble más sequito, harinoso y dulce. Tuvo tanto éxito que por petición familiar la tuve que repetir un par de días después, y luego otra vez para el cumpleaños de B.

Tarta de manzana con crumble 
Ingredientes:
Para la masa:
160 gramos harina
20 gramos almendra en polvo
20 gramos azúcar de caña
4 cucharadas aceite de oliva
Para el relleno:
6 manzanas grandes
1 cucharadita canela molida
1 cucharadita ralladura de limón
unas cucharadas zumo de manzana  
Para la cobertura:
2 cucharaditas canela molida
100 gramos harina
30 gramos almendra en polvo
50 gramos azúcar de caña
2 cucharadas crema de almendras 

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Preparar la masa mezclando, en orden, todos los ingredientes. Añadir 1 o 2 cucharadas de agua si hiciera falta, para poder rellenar un molde de tarta de 20 cm de diámetro. Repartirlo en el molde de forma regular. Hornear a 180ºC durante 5 a 8 minutos. Mientras, pelar las manzanas y cortarlas en trozos largos y finos. Rellenar el fondo de la tarta, espolvorear con 1 cucharadita canela y volver al horno durante 10 minutos. Mientras, preparar el crumble. Mezclar la harina, polvo de almendra, azúcar y canela restante. Añadir la ralladura de naranja. Con los dedos, hacer como una arenilla con la crema de almendra.  Añadir zumo de manzana hasta que la mezcla sea maleable sin estar demasiado húmeda. Poner el crumble sobre la tarta y hornear 30-35 minutos más, hasta que esté bien dorada. Servir a temperatura ambiente (o fría al día siguiente, con un poco de yogur natural por encima).  

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Tue, 03 Jan 2012 05:16:00 -0800 Tarta de tofu y alcachofas http://www.desayunoconguisantes.com/tarta-de-tofu-y-alcachofas http://www.desayunoconguisantes.com/tarta-de-tofu-y-alcachofas

La técnica de esta tarta salada es idéntica a una que ya publiqué hace un tiempo, pero varían los ingredientes según temporada.

La alcachofa es una de mis verduras favoritas, pero reconozco que la suelo hacer hervida o al vapor, no tanto porque me dé pereza limpiarla (es un trabajo), sino porque me da pena desaprovechar tanto. Pero cuando haces recetas como ésta no hay que escatimar; si incluyes más de la cuenta te saldrá una tarta llena de fibra inmasticable que a nadie le gusta. La idea es dejar realmente la parte más tierna para que guste a todos los comensales de la mesa.

Curiosamente, mis hijos comen alcachofa desde bien pequeñitos. Nunca olvidamos la primera vez que B. la probó; encantado de la vida, iba dejando sus únicos dos ínfimos dientitos delanteros marcados en cada hoja (que nosotros repasábamos gustosos).  

Una tarta de este estilo es una buena opción para los comensales vegetarianos de estas fiestas tan carnívoras. Si queréis hacer una versión fina, incorporad unos daditos de salmón ahumado y una cucharada de alcaparras. 

¡Felices fiestas!

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Tarta de tofu y alcachofas
Ingredientes:
1 paquete tofu ahumado (el que más me gusta es el de Natursoy)
4 alcachofas
2 cebollas, en medias lunas finas
4 cucharadas aceite de oliva
2 cucharadas miso blanco
sal y pimienta
almendra en polvo

Precalentar el horno a 180ºC. Calentar 2 cucharadas de aceite en una sartén de fondo grueso. Añadir las cebollas y una pizca sal marina y saltear durante unos 8 minutos, hasta que estén tiernas. Mientras, limpiar las alcachofas: quitar las hojas más duras y cortar 1/3 de la parte superior y desechar. Cortar la parte restante (que es básicamente el corazón) lo más fino posible; si puede ser con mandolina bien, si no, con un buen cuchillo. Añadir las alcachofas a las cebollas junto con otra pizca de sal y seguir salteando un buen rato, hasta que estén tiernas y doradas las alcachofas y las cebollas bien doradas. Apagar el fuego y tapar mientras preparas la crema de tofu. Partir el bloque de tofu en trozos grandes y procesarlo junto con el miso, el aceite restante, y un poco de agua caliente (unas cucharadas, como para obtener una consistencia espesa pero cremosa). Añadir a las verduras y mezclar bien. Disponer la mezcla en un molde rectangular o redondo. Espolvorear con polvo de almendras por encima. Hornear a 180ºC durante unos 30 minutos o hasta que esté dorado. Dejar entibiar y servir con cebollino o perejil picado.

Queda todavía más rica al día siguiente, cuando los sabores se han concentrado.

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Tue, 27 Dec 2011 06:17:00 -0800 Crema de lentejas http://www.desayunoconguisantes.com/crema-de-lentejas http://www.desayunoconguisantes.com/crema-de-lentejas

De repente parecía que el mundo conspiraba en contra de que las legumbres fueran moneda de cambio en casa: I. es alérgico a todas ellas desde pequeño, pero siempre las había cocinado en casa para los niños y para mí. Pero hace un par de semanas, tras un par de sospechosos eventos, le hicimos la prueba a B. y se confirmó: es, como su padre, alérgico a las lentejas. En vez de renunciar por completo a ellas, prefiero hacer menús adaptados y personalizados en casa. Para alguien que no come carne, las legumbres son necesarias, y correctamente combinadas con cereal integral aportan una proteína completa. Así que ya no lo veo como una pérdida: tantas más lentejas para mí (y O.). 

Esta receta la hice un día que -como me viene pasando a menudo últimamente- necesitaba calor y confort. Me dio para cantidad suficiente para comerla tres días seguidos (muy conveniente tenerla en la nevera y sólo recalentarla con arroz integral a la hora de comer) e incluso congelar otra buena ración (algo que no hago casi nunca, ya que prefiero todo fresco). 

Se podría preparar como un potaje, dejando los trozos de verduras y las lentejas enteras, o pasar un poquito, para que quede espeso con tropezones, o hacer una crema o puré. Yo opté por lo segundo; me gusta que tenga consistencia pero -con lo sensible que está mi sistema digestivo este otoño- noto que se digiere mejor hecho puré. 

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Crema de lentejas
Ingredientes:
1 taza lentejas verdes o marrones
1 nabo
1 colirave
3 zanahorias
1 puerro
2 cucharadas mugi miso
2 hojas laurel
1 trozo 5 cm. alga kombu
gomasio y aceite de oliva extra virgen, para servir 

Enjuagar las lentejas bajo el grifo. Lavar, pelar y picar todas las verduras y ponerlas en una cacerola grande. Añadir las lentejas, el laurel el alga kombu (previamente remojada durante unos 15 minutos, si no es kombu real) y agua que cubra todo. Llevar a ebullición. Cuando hierva, bajar el fuego al mínimo y tapar. Dejar cocer durante 30 minutos.
Poner el miso en un bol pequeño y con un cucharón sacar un poco de caldo y echarlo sobre el miso, mezclando bien para disolver. Echar la mezcla a la sopa y remover bien. Probar el punto de sal (si hace falta más, añadir y dejar cocer un par de minutos más.) Apagar el fuego.
Procesar a gusto: puedes dejarlo así, como un potaje, o procesar un poco pero dejándola grumosa, o procesar bien bien hasta dejar muy cremosa y uniforme, añadiendo un poco de agua si hiciera falta. (Yo opté por lo segundo.)
Servir con unas cucharadas de arroz integral en boles individuales, con un poco de gomasio y un chorrito de aceite de oliva extra virgen por encima. 

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