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Paté de habas frescas con aceite de romero

Las habas se las traen. Son un bien efímero, verdura de temporada si las hay, pero además requieren un arduo trabajo manual que permite conseguir una cantidad poco apreciable para apetitos generosos. Pero valen la pena. Más cuando hay invitados de por medio. 

El plan del sábado por la tarde era recibir a unos amigos en casa para hacer pan casero con los niños. Tenía 1 kg de habas frescas que me había traído Xavi un par de días antes. Se me ocurrió este paté inspirado en uno de alubias con almendras que me encanta del último libro de Heidi (qué confianzuda soy, llamándola por su nombre, como si la conociera). 

Paté de habas frescas con aceite de romero
Ingredientes:
1 kg habas frescas
1/4 taza aceite de oliva extra virgen
1 cucharadita romero fresco
1 diente ajo 
sal marina
zumo de 1/2 limón
unas almendras o nueces tostadas picadas, para decorar

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Desenvainar las habas. Poner un poco de agua a hervir en una cacerola con una pizca de sal. Añadir las habas y hervir durante 4 minutos. Colar y pasar bajo el grifo de agua fría. Una vez que estén manipulables, pelar otra vez, haciendo con la punta de la yema de los dedos un tajito hasta que -plop- sale la delicia verde y tierna de dentro. 
Preparar el aceite de romero: calentar el aceite junto con el romero fresco gruesamente picado  y el diente de ajo cortado al medio, hasta que empiece a hacer ruidito, apenas 1 minuto o 2, a fuego bajo. Quitar del fuego y colar. Deshechar el romero y el ajo.  
Procesar las habas junto con el zumo de limón, 2/3 del aceite de romero, una generosa pizca de sal. Añadir un poco de agua si fuera necesario hasta conweguir la consistencia deseada.
Servir en un plato, hacer unos surcos y volcar por encima el aceite de romero restante. Si se desea, espolvorear con los frutos secos tostados picados. 
Servir con pan de pita, grisines integrales (os recomiendo mucho los de espelta que hace mi amigo Adrián de Delicias Artesanales, llenos de semillas y bondad), pan casero (de olivas queda espectacular!) o crudités.

También se puede usar para rellenar alcachofas, así: 

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Tarta de tofu y alcachofas

La técnica de esta tarta salada es idéntica a una que ya publiqué hace un tiempo, pero varían los ingredientes según temporada.

La alcachofa es una de mis verduras favoritas, pero reconozco que la suelo hacer hervida o al vapor, no tanto porque me dé pereza limpiarla (es un trabajo), sino porque me da pena desaprovechar tanto. Pero cuando haces recetas como ésta no hay que escatimar; si incluyes más de la cuenta te saldrá una tarta llena de fibra inmasticable que a nadie le gusta. La idea es dejar realmente la parte más tierna para que guste a todos los comensales de la mesa.

Curiosamente, mis hijos comen alcachofa desde bien pequeñitos. Nunca olvidamos la primera vez que B. la probó; encantado de la vida, iba dejando sus únicos dos ínfimos dientitos delanteros marcados en cada hoja (que nosotros repasábamos gustosos).  

Una tarta de este estilo es una buena opción para los comensales vegetarianos de estas fiestas tan carnívoras. Si queréis hacer una versión fina, incorporad unos daditos de salmón ahumado y una cucharada de alcaparras. 

¡Felices fiestas!

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Tarta de tofu y alcachofas
Ingredientes:
1 paquete tofu ahumado (el que más me gusta es el de Natursoy)
4 alcachofas
2 cebollas, en medias lunas finas
4 cucharadas aceite de oliva
2 cucharadas miso blanco
sal y pimienta
almendra en polvo

Precalentar el horno a 180ºC. Calentar 2 cucharadas de aceite en una sartén de fondo grueso. Añadir las cebollas y una pizca sal marina y saltear durante unos 8 minutos, hasta que estén tiernas. Mientras, limpiar las alcachofas: quitar las hojas más duras y cortar 1/3 de la parte superior y desechar. Cortar la parte restante (que es básicamente el corazón) lo más fino posible; si puede ser con mandolina bien, si no, con un buen cuchillo. Añadir las alcachofas a las cebollas junto con otra pizca de sal y seguir salteando un buen rato, hasta que estén tiernas y doradas las alcachofas y las cebollas bien doradas. Apagar el fuego y tapar mientras preparas la crema de tofu. Partir el bloque de tofu en trozos grandes y procesarlo junto con el miso, el aceite restante, y un poco de agua caliente (unas cucharadas, como para obtener una consistencia espesa pero cremosa). Añadir a las verduras y mezclar bien. Disponer la mezcla en un molde rectangular o redondo. Espolvorear con polvo de almendras por encima. Hornear a 180ºC durante unos 30 minutos o hasta que esté dorado. Dejar entibiar y servir con cebollino o perejil picado.

Queda todavía más rica al día siguiente, cuando los sabores se han concentrado.