Filed under: cocina de invierno

Crema de espinacas para finales del invierno

Img_7590
En Barcelona la primavera por fin llegó! Después de uno de los inviernos más fríos y duros que recuerdo de mis 13 años aquí, empiezo a entrever un momento cercano y codiciado: el del primer picnic del año. 

Aún así, las mañanas y tardes siguen fresquitas; cada noche cuando me meto en la cama las mantas no me sobran y yo, que siempre tengo frío, sigo necesitando calor a la hora de cenar. 

Por otro lado, la llegada de la primavera crea nuevas necesidades energéticas; hace falta cambiar gradualmente no sólo los alimentos (cosa que el mercado ya hace por nosotros) sino también la manera de cocinarlos. Poco a poco iremos necesitando cocciones más cortas, un poco de crudos y más frutas. Mientras en invierno la función energética que prima es la de calentar, en primavera depuramos los excesos (de grasa, de calor) que tanta comida contundente de invierno puede haber dejado en nuestro cuerpo. El hígado, si nos hemos pasado un poco, sufre esos excesos, se resiente, se contrae. Necesita menos aceite y más verde para relajarse.

Esta sopa la preparé para este preciso momento: tiene el verde de la espinaca que depura y alegra al hígado, pero con la textura cremosa y la temperatura todavía para el final del invierno. La hice un domingo por la mañana, justo antes de ir a comer calçots, y sabía que después de la deliciosa pero pesada salsa romesco (un favorito total; prometo post con receta en breve), sería un báslamo para el cuerpo. Efectivamente, fue todo un acierto.

Se puede tomar calentita o incluso fría. Tras el domingo de comida tardía y contundente, no me apetecía cenar más que esto, pero les paso una idea que me pasó Rebeca el otro día como guarnición de las cremas, para dar algo que masticar: rallar un poco de tofu ahumado, que se puede saltear con un pelín de aceite y unas gotas de salsa de soja, y echar por encima. Esto le añade a la crema sabor, consistencia y proteína. 

Crema de espinacas
Ingredientes:
1 manojo espinacas frescas
2 puerros
1 patata pequeña (para dar consistencia)
1 chirivía (para dar dulzor)
1 pizca sal
leche de arroz
miso blanco
unas hebras azafrán o cúrcuma
aceite de nuez, opcional
tofu ahumado rallado, como guarnición

Hervir un poco de agua y pon a remojar el azafrán en una taza pequeña.
Echar un chorrito de aceite en una olla y añadir los puerros cortados en rodajas con una pizca de sal. Remover unos minutos, hasta que estén tiernos pero no dorados. Añadir la patata y la chirivía peladas y cortadas en trozos grandes y agua hasta la mitad.
Hervir tapado a fuego mínimo durante unos 12 minutos, hasta que las verduras estén tiernas.
Mientras tanto, lavar las espinacas y quitar los cabitos duros.
Sin escurrirlas, añadir a la olla y tapar (se cocerán con el mismo vapor y el agua de las espinacas) y dejar a fuego mínimo unos 2-3 minutos.
Añade la leche de arroz a gusto hasta conseguir una consistencia cremosa (aprox. 1 taza) y 2 cucharadas miso blanco.
Hacer puré.

Servir con un chorrito de aceite de nuez por encima, y/o un poco de tofu ahumado rallado. 

 

 

Aún otra tarta de manzana

La primera receta de postre del año no podía ser sino un postre de manzana. Después de todo, seguimos en invierno y las manzanas cocidas son la fruta que mejor va al cuerpo ahora.

Si queréis hacerla un poco más decadente, la podéis servir con helado de vainilla o yogur griego.

El otro día unas aplicadas alumnas de cocina me regalaron una bolsa con manzanas de su casa de campo. No las saqué de la bolsa para que la familia no las devorara y las guardé para el fin de semana. Hacía unos días justo había visto esta receta en el blog de cléa y decidí adaptarla y compararla con esta otra de un post mío anterior; ambas tienen el crumble por encima.

El resultado fue bien diferente; a mí personalmente me gustó más la primera, más sutil y mojadita, pero la familia optó por la receta nueva, más consistente, con un crumble más sequito, harinoso y dulce. Tuvo tanto éxito que por petición familiar la tuve que repetir un par de días después, y luego otra vez para el cumpleaños de B.

Tarta de manzana con crumble 
Ingredientes:
Para la masa:
160 gramos harina
20 gramos almendra en polvo
20 gramos azúcar de caña
4 cucharadas aceite de oliva
Para el relleno:
6 manzanas grandes
1 cucharadita canela molida
1 cucharadita ralladura de limón
unas cucharadas zumo de manzana  
Para la cobertura:
2 cucharaditas canela molida
100 gramos harina
30 gramos almendra en polvo
50 gramos azúcar de caña
2 cucharadas crema de almendras 

Img_7474

Preparar la masa mezclando, en orden, todos los ingredientes. Añadir 1 o 2 cucharadas de agua si hiciera falta, para poder rellenar un molde de tarta de 20 cm de diámetro. Repartirlo en el molde de forma regular. Hornear a 180ºC durante 5 a 8 minutos. Mientras, pelar las manzanas y cortarlas en trozos largos y finos. Rellenar el fondo de la tarta, espolvorear con 1 cucharadita canela y volver al horno durante 10 minutos. Mientras, preparar el crumble. Mezclar la harina, polvo de almendra, azúcar y canela restante. Añadir la ralladura de naranja. Con los dedos, hacer como una arenilla con la crema de almendra.  Añadir zumo de manzana hasta que la mezcla sea maleable sin estar demasiado húmeda. Poner el crumble sobre la tarta y hornear 30-35 minutos más, hasta que esté bien dorada. Servir a temperatura ambiente (o fría al día siguiente, con un poco de yogur natural por encima).  

Tarta de tofu y alcachofas

La técnica de esta tarta salada es idéntica a una que ya publiqué hace un tiempo, pero varían los ingredientes según temporada.

La alcachofa es una de mis verduras favoritas, pero reconozco que la suelo hacer hervida o al vapor, no tanto porque me dé pereza limpiarla (es un trabajo), sino porque me da pena desaprovechar tanto. Pero cuando haces recetas como ésta no hay que escatimar; si incluyes más de la cuenta te saldrá una tarta llena de fibra inmasticable que a nadie le gusta. La idea es dejar realmente la parte más tierna para que guste a todos los comensales de la mesa.

Curiosamente, mis hijos comen alcachofa desde bien pequeñitos. Nunca olvidamos la primera vez que B. la probó; encantado de la vida, iba dejando sus únicos dos ínfimos dientitos delanteros marcados en cada hoja (que nosotros repasábamos gustosos).  

Una tarta de este estilo es una buena opción para los comensales vegetarianos de estas fiestas tan carnívoras. Si queréis hacer una versión fina, incorporad unos daditos de salmón ahumado y una cucharada de alcaparras. 

¡Felices fiestas!

Img_7476

Tarta de tofu y alcachofas
Ingredientes:
1 paquete tofu ahumado (el que más me gusta es el de Natursoy)
4 alcachofas
2 cebollas, en medias lunas finas
4 cucharadas aceite de oliva
2 cucharadas miso blanco
sal y pimienta
almendra en polvo

Precalentar el horno a 180ºC. Calentar 2 cucharadas de aceite en una sartén de fondo grueso. Añadir las cebollas y una pizca sal marina y saltear durante unos 8 minutos, hasta que estén tiernas. Mientras, limpiar las alcachofas: quitar las hojas más duras y cortar 1/3 de la parte superior y desechar. Cortar la parte restante (que es básicamente el corazón) lo más fino posible; si puede ser con mandolina bien, si no, con un buen cuchillo. Añadir las alcachofas a las cebollas junto con otra pizca de sal y seguir salteando un buen rato, hasta que estén tiernas y doradas las alcachofas y las cebollas bien doradas. Apagar el fuego y tapar mientras preparas la crema de tofu. Partir el bloque de tofu en trozos grandes y procesarlo junto con el miso, el aceite restante, y un poco de agua caliente (unas cucharadas, como para obtener una consistencia espesa pero cremosa). Añadir a las verduras y mezclar bien. Disponer la mezcla en un molde rectangular o redondo. Espolvorear con polvo de almendras por encima. Hornear a 180ºC durante unos 30 minutos o hasta que esté dorado. Dejar entibiar y servir con cebollino o perejil picado.

Queda todavía más rica al día siguiente, cuando los sabores se han concentrado.