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Tortitas multicereal para un fin de semana, Cómo comen Camis

Este post en realidad es compartido; vean aquí el blog de Cami Jurado. Nos conocimos virtualmente y decidimos que, dado que compartimos nombre y pasión, había que hacer algo juntas. Resultado: cada una preparó a su estilo una receta de Super Natural Every Day de Heidi Swanson. 
Verán que las recetas de Cami tienen un estilo parecido al mío, y sus fotos son realmente espectaculares.

 

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En casa las tortitas o panqueques son un clásico de fin de semana, casi una manera de celebrar un domingo por la mañana en familia y sin prisas. Mi receta de base es algo distinta y me gustó la idea de probar la de Heidi para comparar. 

Hice algunos cambios a la receta original de Heidi, pero seguí una sugerencia suya de añadir semillas de amapola y definitivamente repetiré; les da a los panqueques un crujir delicioso que contrasta con la esponjosa textura que los caracteriza. Un plus.

Una recomendación: a menos que sean muchos en casa y/o tengan muchísimo hambre, no hace falta hacer toda la mezcla de una sola vez, ya que esta receta da para bastante cantidad (según el tamaño que hagáis, entre 12 y 25 tortitas) y la mezcla se conserva muy bien en la nevera unos días (aunque no una semana entera; podéis daros un gustito a media semana!). 

Tortitas multicereal
Inspirado en una receta de Super Natural Every Day de Heidi Swanson 
Ingredientes:  
1 taza harina de trigo integral
1/2 taza harina de kamut
1/2 taza harina de quinoa
1 1/2 cucharadas azúcar integral de caña
1 cucharada levadura en polvo
1/2 cucharita sal marina fina
2 tazas leche de arroz
3 huevos
1/3 taza aceite de coco, apenas derretido (y un poco más para la sartén)
2 cucharadas semillas de amapola, opcional
2 cucharadas puré de manzana, opcional

En un bol grande, combinar las harinas, azúcar, levadura y sal. En otro bol mediano, batir la leche de arroz con los huevos, y añadir el aceite de coco. Cuando estés listo para hacer los panqueques, añadir los ingredientes líquidos a los secos y mezclar hasta que se combine todo, pero sin pasarse. Añadir los ingredientes opcionales (en este caso las semillas de amapola y puré de manzana. Otras opciones: rodajas de plátano, copos de avena finos, nueces picadas, ralladura de limón, semillas de girasol, etc.). 
Calentar una sartén de fondo grueso (una de hierro colado va genial aquí) y pincelar con aceite de coco. 
Ir poniendo la mezcla en la sartén, según el tamaño deseado (yo usé 1/4 taza para cada panqueque), dejando suficiente sitio alrededor de cada uno (en mi sartén caben unos 3 a la vez). Dejar dorar bien de un lado, girar con una espátula y dejar dorar del otro lado. Repetir hasta que se acabe la mezcla, pincelando cada vez la sartén con un poco más de aceite. Veréis que van saliendo mejor a medida que la sartén se calienta y engrasa más. 
Servir calentitos con sirope de arce o mermelada de albaricoque o tu topping favorito.  

 

PD Todavía quedan unas pocas plazas para el taller de ensaladas del domingo. Animaros! Haremos recetas deliciosas que repetiréis todo el verano! camila@desayunoconguisantes.com

 

Merluza con salsa de hierbas al horno

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Durante una cena en San Francisco levanté una recomendación de un maravilloso libro de cocina. Ginny dijo que era uno de sus favoritos; que había preparado absolutamente todas las recetas, una por una. Los demás comensales, todos foodies empedernidos, estaban de acuerdo. Evidentemente al día siguiente encargué el libro a amazon para que llegara a mi puerta de Barcelona a la vez que yo. 

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El libro se llama The Herbfarm Cookbook, y es una colección de 200 recetas de un restaurant homónimo a las afueras de Seattle (a ver si algún día mis viajes me llevan allí; siempre he querido conocer Seattle y el restaurant es un motivo más). El restaurante cuenta un menú temático estacional de nueve platos, cada uno de las cuales está insiprado en las hierbas que crecen, según la temporada, en su huerto.

El libro no tiene desperdicio; incluye recetas de platos en los que solemos incluir alguna hierba–sopas, ensaladas, huevos, pasta, arroces, pescados, panes), como también postres, helados, sorbetes, vinagres e incluso flores caramelizadas.

Yo llevaba tiempo queriendo aventurarme más en el mundo de las hierbas aromáticas, ya que intuía que era un universo de posibilidades infinitas.Y por algún motivo siempre me han interesado más las hierbas aromáticas frescas que las especias secas que vienen de lejos.

Jerry Weintraub, autor y chef, resulta el profesor ideal, porque además de dar las recetas ofrece información como un glosario de las 27 hierbas culinarias y flores comestibles más comunes, una guía para cultivar hierbas en tu huerto o balcón. O incluso, para los más primerizos, cómo reconocer las hierbas en el supermercado. 

Esta receta está inspirada en una del libro pero la adapté a mi manera y a lo que tenía en casa (la receta original pedía cilantro, perejil y menta. Yo voy variando entre una combinación de estas tres y albahaca, mi hierba favorita (cuya temporada, me temo, ya llegó a su fin; la que me trajeron esta semana en la cesta estaba tristemente espigada y casi no la pude aprovechar). También puedes sustituir cualquier pescado blanco por la merluza; lo hice alguna vez con rape, queda genial. Para los niños el sabor era un poco fuerte, por el limón y el ajo. Si quieres una receta más amable con la familia entera, pon menos cantidad de cada ingrediente (o elimina el ajo por completo, que es lo que finalemente hice yo). 

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Merluza con salsa de hierbas al horno

Ingredientes:

1/2 taza hojas frescas de albahaca

1/2 taza hojas frescas de perejil

1/2 taza hojas frescas de menta

1 cucharada semillas de cilantro

1 puerro pequeño o 2 ajos tiernos, picados

2 dientes ajo

1 cucharita sal

1/2 cucharida pimienta negra molida

ralladura de 1/2 limón

1/4 taza zumo de limón

6 cucharadas aceite de oliva

1 kilo merluza en filetes sin espinas (aprox. 4 filetes)

 

1. Haz la pasta de hierbas, triturando todos los ingredientes en una procesadora o con la minipimer hasta que te quede un puré bastante homogéneo. Pasar a una fuente de cristal. 

2. Mezclar los filetes de merluza con la pasta de hierbas hasta que todas las superficies estén bien cubiertas. Cubrir la fuente con film y dejar marinar en la nevera durante 15-30 minutos. 

3. Precalentar el horno a 200ºC. Colocar los filetes en la fuente de modo que estén en una sola capa sin tocarse. Hornear hasta que pierdan toda la transparencia en el interior de la carne; el tiempo de cocción dependerá del grosor del pescado unos 10 minutos por cada 2,5 centímetros de grosor. Servir inmediatamente.

 

 

 

Respuestas a algunas preguntas de lectores

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Conseguir la participación en un foro público como éste es no es cosa fácil; últimamente he recibido muchas preguntas de lectores tímidos (y que permanecerán anónimos, aunque sus preguntas tengan voz) por correo electrónico.

Me encanta recibir noticias de ustedes y saber que hay alguien del otro lado–alguien que lee y disfruta, cuestiona, se pregunta, reflexiona, reacciona. Es el mejor incentivo para seguir adelante con el blog. Pero se me ocurre que sería bueno compartir esas dudas por si algún lector más tímido aún tuviera inquietudes parecidas y pudiera beneficiarse. Así que este post va dedicado a todos ustedes.

Por favor, sigan escribiendo con sus dudas, comentarios, piropos, quejas. Y también os animo a comentar las entradas del blog públicamente, para eso está ese botoncito que aparece al final de cada entrada!

Una lectora nueva me pregunta por mis libros de cocina favoritos en castellano. Por si no lo hice ya (pero diría que sí) pido disculpas por el imperialismo lingüístico en mi selección de libros para esta entrada que colgué a principios de año. Aquí es un defecto meramente personal; aprendí a leer en inglés, y si bien soy completamente bilingüe, sigo prefiriendo la lectura en inglés, no sólo para libros de cocina (pero también es cierto que en inglés se publican libros de cocina muy bonitos). Gracias, lectora nueva, por señalar este defecto y aquí va una selección de mis libros de cabecera de cocina en castellano:

1. los libros de Montse Bradford. En la escuela de Montse aprendí muchísimas cosas, pero antes ya preparaba sus recetas, que son claras, deliciosas y accesibles. Montse tiene muchos libros publicados; si tuviera que recomendar alguno, mis dos favoritos son: La alquimia en la cocina, donde se explaya muy claramente sobre lo que significa cocinar de manera energética, según nuestras necesidades, condición y constitución Este libro está dividido en capítulos según el efecto energético buscado: relajar, calentar, activar, etc. El otro que me gusta mucho es La alimentación de nuestros hijos, con recetas para toda la familia (pero igual de valioso para los que no viven en familia).

2. Nutrición energética y salud, de Jorge Pérez Calvo. Como comenté en algún post anterior, actualmente estoy en tratamiento con el Dr. Pérez Calvo. De este libro me gusta sobre todo la parte teórica; Pérez Calvo tiene una orientación macrobiótica, y aquí nos acerca a la manera holística de entender la salud de la medicina oriental. El libro también incluye muchas recetas, pero no es para los que prefieren libros con imágenes brillosas de platos acabados. Si queréis fotos, consultad el otro libro de Pérez Calvo, Revitalízate, cuyas recetas son parecidas, con fotos pero sin la parte teórica.

3. El equilibrio a través de la alimentación, de Olga Cuevas. La autora es la directora del Instituto de Formación Profesional Sanitaria Roger de Llúria en Barcelona. He hecho un par de cursos en esta escuela, y mi visión de la alimentación sigue muy en su línea. También es, como el de Pérez Calvo, un libro con mucho peso en la teoría, muy completo en este sentido, virado hacia la medicina oriental. Es un buen libro de consulta; explica muy bien cómo funcionan los nutrientes en nuestro cuerpo. Las recetas que ofrece están orientadas a conseguir una alimentación sana, equilibrada y completa.

Pasamos a la siguiente pregunta: una lectora de Madrid quiere intentar desayunar la crema de cereales, y en referencia a este post me pregunta qué otras frutas, además de los arándanos, puede incluir. La respuesta es…¡las que quieras! En la receta que di en este post, usé arándanos porque tuve una fiebre de arándanos este verano en San Francisco, donde la oferta de frutos del bosque era inmensa y novedosa para mí viniendo de Barcelona. Pero no la preparo siempre igual (de eso se trata la cocina energética y la cocina estacional, de comer según cómo nos encontremos, y según lo que nos encontremos). Antes de irme a San Francisco, cuando las fresas estaban en su apogeo, tuve una temporada de hacer la crema con fresas. Pero diría que durante el año (y sobre todo en invierno) le pongo a la crema fruta seca: orejones de albaricoque (lo que más me gusta), bayas de goji, pasas de uva (a veces, me cansan un poco), fresas o arándanos secos, o si tienes problemas de estreñimiento podrías probar con ciruelas secas. También puedes poner un poco de compota de manzana (en invierno) o manzana fresca rallada (mejor en verano). Nunca la he probado con plátano (además le tengo un poco de resistencia porque el plátano no es nunca local), pero si lo probáis, por favor decidme qué tal. Con calabaza queda muy bien también (sé que no es una fruta, pero es muy dulce). Lo que sí, recomiendo no pasarse con la fruta, utilizarla más como una guarnición de la crema y no una parte fundamental, ya que mucha fruta mezclada con cereal puede hinchar un poco. Cuanto más lo pienso, más ideas se me ocurren: ¿qué tal por ejemplo, para una crema más sofisticada, unos daditos de melocotón asado? Me gusta cocer la fruta junto con el cereal, para que quede bien deshecha y aporte todo su dulzor.


Otra lectora fiel quiere hacer galletas y no consume huevos; me pregunta cómo puede sustituirlos por otro ingrediente que resulte igual de aglutinador. El tema de los horneados es delicado; no es que no se pueda experimentar pero en general los horneados, para que funcionen bien, no son tan flexibles como la cocina en el fuego. En este post hablé de utilizar las semillas de lino molidas para aglutinar. Todas las recetas de Babycakes NYC son completamente veganas (cosa que yo no soy del todo; no como muchos huevos pero no tengo problemas con ellos en los horneados) y sé que ella utiliza el lino, pero también casi siempre incluye en sus recetas algo de goma xantina como espesante. Y en torno a este último ingrediente hay polémica, ya que mucha gente no está de acuerdo con que para hacer una receta más "sana" utilice un ingrediente químico como el xantano. Mis amigos de Vegetales a pedales, que preparan unos horneados -entre otras cosas- veganos deliciosos, sugieren también como alternativas la harina de garbanzos o, para un pastel, el plátano pisado.

Por último, un querido lector local me dice que ya está bien de tanto viaje y quiere saber cuáles son mis lugares favoritos para comer o tomar algo en Barcelona. Me parece una excelente idea para el próximo post. Os dejo en suspenso hasta entonces….

 

Todavía quedan plazas para el taller de postres sanos del sábado 17/9. Para animaros a participar (en el blog y en el taller), ofreceré un descuento de 5euros en este taller a la primera persona que haga un comentario (público) a este post...

Pesto de albahaca y almendras

Aviso: Tienes que probar este pesto.
Advertencia: Puede resultar adictivo. Hay que saber parar.

Nací con muy buen sentido del olfato. Esto puede ser una bendición pero también un castigo. Por las mañanas cuando me tomo un café (más bien, me tomo mi crema de cereales mientras los demás toman café) en el mercado de Fort Pienc después de dejar a los niños en el colegio, a veces el olor que atraviesa el mercado sobre las 9:30, de algún embutido grasiento a la plancha me puede llegar a provocar náuseas. Bruno heredó mi sentido del olfato, y como es un niño y los niños tienen todos los sentidos más agudos, a menudo los malos olores le dan arcadas, incluso ha llegado hasta el vómito alguna vez.
En otras ocasiones el mismo don puede dar beneficios: ciertos aromas me transportan a un estado de placer sensorial.
Uno de mis olores favoritos es el de la albahaca (este gel de baño me encanta). Ahora que empieza a estar de temporada, probé este pesto del libro The Modern Vegetarian Kitchen de Peter Berley. Sé que lo repetiré muchas veces, y probablemente sea la base (sí, la base, a pesar de ser la salsa) de alguna ensalada de cereal o de pasta para nuestro próximo picnic (qué bien que ya es temporada de picnics!).

La novedad de esta receta es que está hecho con almendras: el pesto tradicionalmente se hace con piñones. Las almendras son no sólo menos caras, sino también más suaves (y una excelente fuente de calcio). Berley también sugiere probar la receta con otros frutos secos, como nueces.

Yo me siento una heroína porque acabo de pelar y moler todas las almendras a mano alzada (en mi mortero favorito, uno de los objectos-fetiche de mi cocina), pero si no quieres, no hace falta: compra polvo de almendras (biológico, mejor) y ya está. Verás que el resultado no es tan aceitoso como el pesto al que estamos acostumbrados; esta textura también lo hace más versátil, ya que se puede usar como un paté para bocadillos o para mojar bastones de zanahoria y apio. Si quieres convertirlo en salsa, simplemente añade un poco más de aceite, o quizás, para hacerlo menos pesado, un poco de agua y un poco de aceite.
Modifiqué un poco la receta original, básicamente usando menos ajo, porque me gusta que predomine el sabor de la albahaca y no el del ajo crudo, que es tan fuerte.


Pesto de almendras y albahaca
Adaptado de P. Berley, The Modern Vegetarian Kitchen

Ingredientes:1.5 tazas de almendras*
40 gramos de hojas frescas de albahaca
ralladura y jugo de 1 limón pequeño
3/4 taza aceite de oliva extra virgen
1 diente de ajo, pelado
1 cucharadita sal marina

Pelar y moler las almendras hasta que quede un polvo (lo más fácil es en una procesadora; como yo no tengo, lo hice a mano en un mortero. Más fácil aún: comprar polvo de almendras). Añade la albahaca lavada, el jugo y la ralladura de limón y el ajo. Procesar en procesadora o con la minipimer. Poco a poco añade el aceite (intenta no pasarte con la procesadora porque la albahaca se oxida). Añade la sal y comprueba que esté a tu gusto.

Para conservar el pesto, ponlo en un bote de cristal, cubre el pesto con una capa de aceite de oliva y ciérralo bien. Debería aguantar 2 semanas en la nevera, pero no creo que llegue; te lo devorarás antes.

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*Si compras almendras con piel, son fáciles de pelar: hierve agua en un cazo y añade las almendras, déjalas hervir durante 1-2 minutos. Luego pasar a un colador bajo el grifo de agua fría hasta que estén suficientemente frías para poder manipularlas. Aprieta cada almendra entre dedo gordo e índice, y la piel sale sola.