Filed under: cocina energética

Respuestas a algunas preguntas de lectores

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Conseguir la participación en un foro público como éste es no es cosa fácil; últimamente he recibido muchas preguntas de lectores tímidos (y que permanecerán anónimos, aunque sus preguntas tengan voz) por correo electrónico.

Me encanta recibir noticias de ustedes y saber que hay alguien del otro lado–alguien que lee y disfruta, cuestiona, se pregunta, reflexiona, reacciona. Es el mejor incentivo para seguir adelante con el blog. Pero se me ocurre que sería bueno compartir esas dudas por si algún lector más tímido aún tuviera inquietudes parecidas y pudiera beneficiarse. Así que este post va dedicado a todos ustedes.

Por favor, sigan escribiendo con sus dudas, comentarios, piropos, quejas. Y también os animo a comentar las entradas del blog públicamente, para eso está ese botoncito que aparece al final de cada entrada!

Una lectora nueva me pregunta por mis libros de cocina favoritos en castellano. Por si no lo hice ya (pero diría que sí) pido disculpas por el imperialismo lingüístico en mi selección de libros para esta entrada que colgué a principios de año. Aquí es un defecto meramente personal; aprendí a leer en inglés, y si bien soy completamente bilingüe, sigo prefiriendo la lectura en inglés, no sólo para libros de cocina (pero también es cierto que en inglés se publican libros de cocina muy bonitos). Gracias, lectora nueva, por señalar este defecto y aquí va una selección de mis libros de cabecera de cocina en castellano:

1. los libros de Montse Bradford. En la escuela de Montse aprendí muchísimas cosas, pero antes ya preparaba sus recetas, que son claras, deliciosas y accesibles. Montse tiene muchos libros publicados; si tuviera que recomendar alguno, mis dos favoritos son: La alquimia en la cocina, donde se explaya muy claramente sobre lo que significa cocinar de manera energética, según nuestras necesidades, condición y constitución Este libro está dividido en capítulos según el efecto energético buscado: relajar, calentar, activar, etc. El otro que me gusta mucho es La alimentación de nuestros hijos, con recetas para toda la familia (pero igual de valioso para los que no viven en familia).

2. Nutrición energética y salud, de Jorge Pérez Calvo. Como comenté en algún post anterior, actualmente estoy en tratamiento con el Dr. Pérez Calvo. De este libro me gusta sobre todo la parte teórica; Pérez Calvo tiene una orientación macrobiótica, y aquí nos acerca a la manera holística de entender la salud de la medicina oriental. El libro también incluye muchas recetas, pero no es para los que prefieren libros con imágenes brillosas de platos acabados. Si queréis fotos, consultad el otro libro de Pérez Calvo, Revitalízate, cuyas recetas son parecidas, con fotos pero sin la parte teórica.

3. El equilibrio a través de la alimentación, de Olga Cuevas. La autora es la directora del Instituto de Formación Profesional Sanitaria Roger de Llúria en Barcelona. He hecho un par de cursos en esta escuela, y mi visión de la alimentación sigue muy en su línea. También es, como el de Pérez Calvo, un libro con mucho peso en la teoría, muy completo en este sentido, virado hacia la medicina oriental. Es un buen libro de consulta; explica muy bien cómo funcionan los nutrientes en nuestro cuerpo. Las recetas que ofrece están orientadas a conseguir una alimentación sana, equilibrada y completa.

Pasamos a la siguiente pregunta: una lectora de Madrid quiere intentar desayunar la crema de cereales, y en referencia a este post me pregunta qué otras frutas, además de los arándanos, puede incluir. La respuesta es…¡las que quieras! En la receta que di en este post, usé arándanos porque tuve una fiebre de arándanos este verano en San Francisco, donde la oferta de frutos del bosque era inmensa y novedosa para mí viniendo de Barcelona. Pero no la preparo siempre igual (de eso se trata la cocina energética y la cocina estacional, de comer según cómo nos encontremos, y según lo que nos encontremos). Antes de irme a San Francisco, cuando las fresas estaban en su apogeo, tuve una temporada de hacer la crema con fresas. Pero diría que durante el año (y sobre todo en invierno) le pongo a la crema fruta seca: orejones de albaricoque (lo que más me gusta), bayas de goji, pasas de uva (a veces, me cansan un poco), fresas o arándanos secos, o si tienes problemas de estreñimiento podrías probar con ciruelas secas. También puedes poner un poco de compota de manzana (en invierno) o manzana fresca rallada (mejor en verano). Nunca la he probado con plátano (además le tengo un poco de resistencia porque el plátano no es nunca local), pero si lo probáis, por favor decidme qué tal. Con calabaza queda muy bien también (sé que no es una fruta, pero es muy dulce). Lo que sí, recomiendo no pasarse con la fruta, utilizarla más como una guarnición de la crema y no una parte fundamental, ya que mucha fruta mezclada con cereal puede hinchar un poco. Cuanto más lo pienso, más ideas se me ocurren: ¿qué tal por ejemplo, para una crema más sofisticada, unos daditos de melocotón asado? Me gusta cocer la fruta junto con el cereal, para que quede bien deshecha y aporte todo su dulzor.


Otra lectora fiel quiere hacer galletas y no consume huevos; me pregunta cómo puede sustituirlos por otro ingrediente que resulte igual de aglutinador. El tema de los horneados es delicado; no es que no se pueda experimentar pero en general los horneados, para que funcionen bien, no son tan flexibles como la cocina en el fuego. En este post hablé de utilizar las semillas de lino molidas para aglutinar. Todas las recetas de Babycakes NYC son completamente veganas (cosa que yo no soy del todo; no como muchos huevos pero no tengo problemas con ellos en los horneados) y sé que ella utiliza el lino, pero también casi siempre incluye en sus recetas algo de goma xantina como espesante. Y en torno a este último ingrediente hay polémica, ya que mucha gente no está de acuerdo con que para hacer una receta más "sana" utilice un ingrediente químico como el xantano. Mis amigos de Vegetales a pedales, que preparan unos horneados -entre otras cosas- veganos deliciosos, sugieren también como alternativas la harina de garbanzos o, para un pastel, el plátano pisado.

Por último, un querido lector local me dice que ya está bien de tanto viaje y quiere saber cuáles son mis lugares favoritos para comer o tomar algo en Barcelona. Me parece una excelente idea para el próximo post. Os dejo en suspenso hasta entonces….

 

Todavía quedan plazas para el taller de postres sanos del sábado 17/9. Para animaros a participar (en el blog y en el taller), ofreceré un descuento de 5euros en este taller a la primera persona que haga un comentario (público) a este post...

Taller de desayunos sanos

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El fin de semana pasado di un taller sobre desayunos sanos. El
resultado fue tan positivo que me hizo ver que tengo mucho que hacer
todavía, y me impulsó a empezar este blog.

La gente que participó en el taller quedó entusiasmada, no solo con
las recetas concretas (y deliciosas) que preparamos entre todos, sino
con una manera de comer y pensar en la alimentación que todavía es
desconocida para muchos: la cocina energética, comer pensando no solo
en el paladar y en el momento de sentarse frente al plato de comida,
sino también en los resultados y efectos posteriores generados por lo
que como.

Cuando pregunté a cada uno qué suele desayunar por la mañana, y, a
continuación, cómo se sienten a lo largo de la mañana, muchos abrieron
los ojos como platos, al asociar dos cosas que, sorprendentemente,
jamás se les había ocurrido poner en conexión (qué como: cómo me
siento). Comprendí entonces que mi trabajo en este campo recién
empieza, y que hay muchísima gente allí fuera a las que empezar a
hacer esta asociación y reflexión les podría venir muy bien. Irantzu,
la directora de Link Yoga, donde hicimos el taller, me dijo emocionada
que esto era mi misión, mi dharma o deber ético. Las resonancias del
taller y el agradecimiento de la gente me animaron a pensar no sólo en
hacer este blog sino también en organizar el siguiente taller para
diciembre –que versará sobre cocina sana de invierno (más información
en breve).

Varios de los asistentes tenían problemas de salud concretos que, con
una buena alimentación, podrían mejorar significativamente. El
problema es que mucha gente, a pesar de estar atendidos por
profesionales especialistas, siguen teniendo mucho desconocimiento en
cuanto a qué nos conviene comer. Por ejemplo, una chica sufría de
colon irritable, y cuando habló de sus hábitos de alimentación, se
notaba que ella tenía la mejor voluntad para comer mejor, pero le
faltaba la información (me preguntó incluso por la Coca Cola!). Otro
chico, con serios problemas de colesterol, contó que siempre desayuna
un bocadillo de pavo, porque es lo único que puede comer, como si los
bocadillos solo se pudiesen hacer de embutido.

El taller fue una excelente ocasión para, después de moverme mucho en
ambientes donde la gente ya está muy al tanto de estas cosas, entender
qué necesidades concretas tiene la gente que no ha recibido formación
sobre el tema del comer sano. Montse Vallory lo dijo en un curso de
cocina anti-cáncer que hice con ella hace un tiempo: si queréis tener
trabajo, dedicaros a la cocina natural. En este momento, como
consecuencia de todas las enfermedades que se pueden conectar, directa
o indirectamente, con la mala alimentación occidental provocada por la
industrialización masiva de la comida (entre otros factores) la gente
empieza a interesarse cada vez más por el tema. Me hace muchísima
ilusión, después de recibir tanta formación e información sobre el
tema en los últimos años, empezar a dar un poco a los demás, y ver que
puedo ayudar a la gente de manera muy concreta y sencilla. Con algunos
pequeños cambios en nuestros hábitos cotidianos podemos comer mejor y
sentirnos mejor.

Otro tema interesante lo planteó un chico cuando se preguntaba qué
dirían los compañeros de trabajo si él apareciera una buena mañana con
un bote de crema de arroz y mijo para desayunar.

A otro nivel, la falta de información se relaciona con no saber dónde
conseguir algunos productos más sanos. “Yo esto no lo veo en el
Mercadona,” me dijo alguien cuando hablaba del mijo y la quinoa. Mucha
gente se agobia, pensando que comer sano implica mucho tiempo de
dedicación, no sólo en la cocina sino también a conseguir ingredientes
exóticos e imposibles de encontrar. Pero no es así, todo es cuestión
de organizarse. Además hoy tenemos la suerte de contar con la compra
online, hay muchas empresas ya que se dedican a vender productos
ecológicos e integrales, tanto frescos como envasados, por Internet,
que luego envían a domicilio. O sea mucho más rápido y cómodo que ir a
hacer la compra al supermercado!