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Chauchas con arame y almendras

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Dado que escribo este post desde Buenos Aires, me pareció oportuno llamarlas "chauchas". Además, a pesar de mis 13 años y medio en Barcelona, no me puedo acostumbrar, de ninguna manera, a llamarlas "judías verdes". A veces lo hago porque no me queda otra, para que me entiendan. Pero se me complica todo; cómo hago para explicarles a B. y a O. qué es ser judío cuando para ellos la palabra los remite en primer lugar a una verdura (que, además, cultivamos con muchísimo éxito en el huerto el año pasado)? 

Esta receta (que yo aprendí con Ana Torrontegui) se la dedico a los que asistieron al taller de cocina con algas hace un par de semanas; hicimos varias recetas pero en esta ocasión, ninguna fue con alga arame. Es una de mis algas favoritas, no sólo por su sabor suave y el hecho de que con sólo remojarla un rato se puede comer (no hace falta la cocción larga de otras algas como la kombu o la espagueti de mar), sino también por sus propiedades nutricionales: es muy rica en calcio y se utiliza para fortalecer huesos y dientes, y también para reducir la presión arterial.

El color oscuro del alga arame contrasta en esta receta con el verde brillante de las chauchas (color que podemos conservar sólo si la hervimos unas pocos minutos; si nos pasamos se queda opaca y sin vida), y su forma en tiras largas determina el corte de las otras verduras de la receta. Al hervir las chauchas poco tiempo no sólo conservamos el color y las propiedades, sino que también mantiene una textura crujiente (acentuado luego con los frutos secos) que hace de este plato una especie de ensalada para esta época entre estaciones. Se puede comer tanto caliente recién hecho, como frío tipo ensalada. Puedes variar los frutos secos a tu gusto. 

Chauchas con arame y almendras
Ingredientes:
250 gramos chauchas
2 cebollas medianas
2-3 cucharadas soperas alga arame
un puñadito de almendras tostadas ligeramente
salsa de soja o tamari
concentrado de manzana 

Remojar las algas en un bol durante 10 minutos. Mientras, cortar las cebollas en medias lunas finas. Calentar una cacerola con un poquito de aceite. Pochar las cebollas con una pizca de sal durante 10.12 minutos. Colar las algas deshechando el agua, y añadirlas a la cacerola con un fondito de agua, unas gotas de salsa de soja y un chorrito de concentrado de manzana. Reducir el fuego al mínimo, tapar y dejar cocer unos 15 minutos o hasta que se evapore casi todo el líquido. 
Mientras, lavar las chauchas y cortarlas en cerillas. Hervirlas durante 3 minutos. Colar y pasar por agua fría para detener la cocción.
Cuando estén listas las cebollas, mezclar todo y añadir por encima las almendras tostadas picadas gruesamente.
Servir tibio o frío.  

Judías verdes estofadas

El domingo pasado fue nuestra primera gran cosecha en el huerto: unos 5 kg de calabacines (nos lo habían advertido, pero no salgo de mi asombro de la velocidad con la que crece esta planta. si la miras fijo un rato, crece), otros 2 kg de judías verdes, 1 cebolla tierna y 5 pepinos. Siempre dijimos que la experiencia del huerto valía la pena aunque no diera muchos frutos (tangibles), porque los había de otro tipo. Pero no hay nada parecido a la sensación de comer lo que uno mismo sembró.


En un post anterior ya di una receta para las magdalenas de calabacín, y por más que los regale la nevera sigue llena, así que sigo experimentando con recetas nuevas (ayer nomás, una quiche de tofu, cebolla tierna y calabacín (con la misma ténica que ésta); mañana, panqueques de calabacín), pero hoy quiero dedicar a mis compañeros de Can Deu una receta con judías verdes.

En casa esta receta la repito a menudo porque todos se la devoran. I. dice que le hace acordar a algo que hacía su abuela. Y de hecho es una receta como de abuela, ya que las verduras se cuecen muy a la antigua usanza: largo, lento, hasta quedar tan tiernas que se te deshacen en la boca. Nada de verde brillante y crujiente, como manda el uso actual. Con lo cual entran muy fácil. Si se pierden algunas vitaminas, y bue... gajes del oficio.


Además, el plato es un placer de preparar: metes todo junto en una olla, y a cocinar muy lentamente durante una hora o más. Anoche la familia las comió con empanadas de carne que hizo mi madre (para dejarnos en el congelador antes de irse a Argentina), y yo con tempeh marinado a la plancha.

Mark Bittman, columnista de comida del New York Times y autor del inagotable libro How to Cook Everything (de cuya versión para el iPhone saqué esta receta), cuenta que él lo aprendió de una amiga griega. Y me imagino a las abuelitas griegas, vestidas de negro y rodeadas de blanco y luz, sentadas a la fresca cortando las puntas a las judías verdes. Me quiero ir a una isla. Mientras, a comer judías estofadas con tomate.


Judías verdes estofadas con tomate
Ingredientes para 6 personas:1 kg judías verdes, lavadas y quitadas las puntas
1 cebolla picada
zumo de 1/2 limón
1/2 vaso de agua
1 taza tomate naturalsal y pimienta negra a gusto
perejil picado para servir

Lavar y cortar las puntas de las judías verdes. Mezclar todo junto en una olla. Llevar a ebullición, tapar y reducir el fuego a mínimo. Dejar cocer lentamente durante al menos 1 hora, mirando de vez en cuando que no se quede seco. Si al final de la cocción tienes demasiado líquido, dejar cocer destapado un rato. Servir con perejil fresco picado.

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