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Magdalenas de mijo

Otra receta de mi admirada Heidi Swanson, de su último libro Super Natural Every Day.


Estas magdalenas son la merienda ideal: un poco dulces pero para nada empalagosas; la textura, esponjosa pero con el añadido crocante de los granos de mijo y saber ligeramente cítrico del limón. Se pueden comer así tal cual, o pensar en alguna versión más decadente: las imagino untadas con una mermelada de fresas o de albaricoque o, para los más pequeños, con un poco de crema de algarroba (la versión sana de la nutella). Si bien las recetas de Heidi suelen ser bastante sanas, hice una
versión un poco mejorada, cambiando la mantequilla por aceite de coco,
y la miel por melaza. También añadí extracto de vainilla, del bueno.

Magdalenas de mijo
Ingredientes para 12 magdalenas:
2,25 tazas harina de espelta
1/3 taza mijo crudo
1 cucharadita levadura en polvo
1 cucharadita bicarbonato
1/4 cucharadita sal
1 yogur natural ecológico
2 huevos grandes
1/2 taza aceite de coco, derretido
1/2 taza melaza de cebada
ralladura de 1 limón
zumo de 1/2 limón
1 cucharadita extracto puro de vainilla

Precalentar el horno a 200ºC. Preparar los moldes de magdalenas, o bien enaceitándolos o bien con los moldecitos de papel. En un bol grande, mezclar la harina, levadura, mijo, bicarbonato y sal. En otro bol, mezclar el yogur, huevos, aceite de coco, melaza, ralladura y zumo de limón, y la vainilla hasta que esté uniforme. Añadir los ingredientes líquidos a los secos y mezclar hasta incorporar toda la harina. Repartir la masa entre los moldes (sin llenarlos hasta arriba del todo, ya que subirán). Hornear durante 15 minutos, hasta que la parte de arriba esté dorada y empezando a resquebrajarse. Dejar enfriar 5 minutos dentro del molde, y luego sacar y dejar enfriar del todo.

(download)

Magdalenas de calabacín

Esta entrada se la dedico a mis compañeros de huerto de Can Deu. Nadie se imaginó, cuando plantamos todo hace un par de meses, que los calabacines serían tan vertiginosamente fructíferos. Ahora cada semana la gente se lleva calabacines del tamaño de una trompa de elefante, y oigo muchas quejas de que ya no saben qué hacer, de que ya no es época de tomar cremas con este calor, etc. etc.


Aquí va una opción que, cuando la mencioné en el huerto, pocos conocían: el calabacín como postre (o merienda, como la hicimos nosotros). Unas magdalenas que no sólo incluyen el aporte de verduras, sino que también son veganas: en lugar de huevo, para ligar utiliza la semilla de lino molida (las puedes comprar y moler en un molinillo de café). La mantequilla tradicional se sustituye por aceite de coco (también se podrían intentar con aceite de oliva, si no consigues de coco), y el azúcar, por sirope de ágave.

La receta está basada en una parecida del libro de Erin McKenna, Babycakes, sobre cuya pastelería vegana en Nueva York ya hablé en este post. La modifiqué un poco porque sus recetas a veces me parecen un poco empalagosas y densas; usé menos endulzante y también algo menos de sal y bicarbonato, para que fueran aptas para los hipertensos.La misma receta se podría hacer como bizcocho en un molde rectangular tipo budín, horneando un poco más de tiempo.

El resultado, juzguen por ustedes mismos:

Photo

Magdalenas de Calabacín (basado en los Zucchini Muffins de Babycakes)
Ingredientes para 12 magdalenas:
2 tazas de harina de espelta
1/2 taza de semillas de lino molidas (medir después de moler)
2 cucharaditas levadura en polvo
2 cucharaditas bicarbonato
1/2 cucharadita sal fina
2 cucharaditas canela en polvo
1/2 taza aceite de coco (medir una vez derretido)
1/2 taza sirope de agave
3/4 taza leche de avena o arroz
1 cucharada esencia de vainilla
2 tazas calabacín rallado (unos 2 calabacines medianos aprox.)

Precalentar el horno a 160ºC. Preparar los moldes de magdalena (si usas los de silicona no hace falta poner nada más, pero a los niños les encantan los papelitos de relleno que las decoran).En un bol mediano, mezclar la harina, las semillas de lino molida, la levadura en polvo, el bicarbonato, la sal y la canela. Añadir el aceite, el sirope de agave, la leche vegetal, y la vainilla y mezclar hasta conseguir una consistencia uniforme. Por último, añadir el calabacín rallado con una espátula, poco y poco y cuidadosamente hasta que queda apenas incorporado a la mezcla.Poner 1/2 taza de la mezcla en cada molde, hasta casi llenarlo. Hornear en el centro del horno durante unos 22 minutos, girando 180º a los 15 minutos. Insertando un palillo en el centro, saldrá limpio si están listas.Dejar enfriar en el molde durante 15 minutos, luego sacar del molde y dejar enfriar por completo.Se mantienen en un bote hermético durante 3 días, pero seguro que no duran tanto!

También os paso un par de links a otras ideas para que sigan amando los calabacines, la verdura favorita de Bruno y mía:

En este post ya hablé de unos calabacines rellenos de couscous y frutos secos.
En este artículo de la revista Saveur encontraréis recetas diversas, tanto dulces como saladas, e incluso un par de bebidas:

Ya no hay excusa para repetir la crema de calabacín hasta el cansancio! Me encantaría saber con cuáles habéis experimentado y qué resultados os dieron. Por favor enviad comentarios!
En breve colgaré algunos posts de recetas con las otras verduras que venimos cosechando, sobre todo las judías verdes y los pepinos. Sigan visitando el blog!