Filed under: manzanas

Aún otra tarta de manzana

La primera receta de postre del año no podía ser sino un postre de manzana. Después de todo, seguimos en invierno y las manzanas cocidas son la fruta que mejor va al cuerpo ahora.

Si queréis hacerla un poco más decadente, la podéis servir con helado de vainilla o yogur griego.

El otro día unas aplicadas alumnas de cocina me regalaron una bolsa con manzanas de su casa de campo. No las saqué de la bolsa para que la familia no las devorara y las guardé para el fin de semana. Hacía unos días justo había visto esta receta en el blog de cléa y decidí adaptarla y compararla con esta otra de un post mío anterior; ambas tienen el crumble por encima.

El resultado fue bien diferente; a mí personalmente me gustó más la primera, más sutil y mojadita, pero la familia optó por la receta nueva, más consistente, con un crumble más sequito, harinoso y dulce. Tuvo tanto éxito que por petición familiar la tuve que repetir un par de días después, y luego otra vez para el cumpleaños de B.

Tarta de manzana con crumble 
Ingredientes:
Para la masa:
160 gramos harina
20 gramos almendra en polvo
20 gramos azúcar de caña
4 cucharadas aceite de oliva
Para el relleno:
6 manzanas grandes
1 cucharadita canela molida
1 cucharadita ralladura de limón
unas cucharadas zumo de manzana  
Para la cobertura:
2 cucharaditas canela molida
100 gramos harina
30 gramos almendra en polvo
50 gramos azúcar de caña
2 cucharadas crema de almendras 

Img_7474

Preparar la masa mezclando, en orden, todos los ingredientes. Añadir 1 o 2 cucharadas de agua si hiciera falta, para poder rellenar un molde de tarta de 20 cm de diámetro. Repartirlo en el molde de forma regular. Hornear a 180ºC durante 5 a 8 minutos. Mientras, pelar las manzanas y cortarlas en trozos largos y finos. Rellenar el fondo de la tarta, espolvorear con 1 cucharadita canela y volver al horno durante 10 minutos. Mientras, preparar el crumble. Mezclar la harina, polvo de almendra, azúcar y canela restante. Añadir la ralladura de naranja. Con los dedos, hacer como una arenilla con la crema de almendra.  Añadir zumo de manzana hasta que la mezcla sea maleable sin estar demasiado húmeda. Poner el crumble sobre la tarta y hornear 30-35 minutos más, hasta que esté bien dorada. Servir a temperatura ambiente (o fría al día siguiente, con un poco de yogur natural por encima).  

Tarta integral de manzana con crumble

Img_7279

Llegó definitivamente el otoño y, con él, la temporada de postres de cocción larga con frutas de estación como manzanas, peras, membrillos (el otro día lo hice por primera vez!). La manzana es mi fruta favorita durante todo el año, y ya no me da vergüenza admitir que la prefiero incluso a un jugoso melocotón o un bol de fresas bien rojas. La versatilidad de la manzana es uno de sus mayores dones; cruda, jugosa y crocate, en compota, al horno, en infinitas tartas combinadas con otras frutas (melocotón, pera, ruibarbo, fresas...), incluso me gusta rallada y oxidada con un toque de melaza y unas nueces tostadas. 

Este post se podría convertir fácilmente en un elogio a la manzana. La única variedad de manzana que no suelo consumir es la Granny Smith, con la que tengo un recuerdo sensorial asociado con los años de la adolescencia en que vivía a dieta y me llevaba (como casi todas mis compañeras de colegio) una manzana verde y ácida cada día para el recreo de media mañana. Recuerdo cómo mirábamos mientras otros y otras, más afortunados, compraban sus sandwiches calientes mientras nosotras, en invierno y verano, observábamos a la distancia con la bola verde en mano, tan grande que nos llevaba el recreo entero terminarla. Incluso recuerdo haber probado la dieta de la manzana, en la que durante varios días no comía otra cosa que más y más manzana. No, todavía no me apetece volver a intentar con la Granny Smith. 

Cuando viajo muchas veces añoro vivir en un lugar con más variedades de manzanas. El Union Square farmer's market de Nueva York es una fiesta de manzanas en esta época del año, con 30 variedades (Nueva York es el segundo estado de Estados Unidos que más manzanas produce, cosa que aprendí esta semana aquí), y puedes tomar sidra calentita mientras aprendes los deliciosos nombres de variedades que se están recuperando y creando.  

New-york-apples

Habréis visto que gran parte de los dulces que incluyo en el blog están hechos con manzanas: como éste, éste o éste

Esta receta de Peter Berley me llamó la atención porque combina una ligera tarta con un crumble (que sigue siendo, creo, mi formato favorito de postres de manzana. Mi hijo Bruno lo celebra.). Está endulzada con sirope de arce, que le da un sabor inigualable. Pero, como no es grato con el bolsillo, también puedes sustituir por agave. También me gustó que la receta partía del aceite de oliva; si bien ya estoy acostumbrada, a veces me canso de tener que sustituir la mantequilla y agradezco que una receta esté pensada así.

A mí me encanta la tarta así tal cual pero para los más atrevidos, la imagino calentita y con un toque de helado de vainilla....


Tarta integral de manzana con crumble
adaptado de P. Berley, The Modern Vegetarian Kitchen

Ingredientes
Para la masa: 

1/2 taza harina integral
1/2 taza harina blanca
2 cucharitas sirope de arce
1/2 cucharita levadura en polvo
pizca sal
4,5 cucharadas aceite de oliva
1/3 taza agua fría

Para el relleno:
1 kilo manzanas (Golden o Royal Gala van bien), peladas y cortadas en rodajas finas
3 cucharadas sirope de arce 
1 cucharada arrowroot o maicena
1 cucharita zumo de limón
1/2 cucharita canela en polvo

Para el crumble:
1 taza harina integral
1/3 taza sirope de arce
1/2 cucharita levadura en polvo
pizca sal
5 cucharadas aceite de oliva 

Precalentar el horno a 190ºC. Preparar un molde redondo desmontable. 

Para hacer la masa, combinar las harinas, levadura, sal en un bol mediano. Ir añadiendo primero el sirope y luego el aceite y mezclar con una cuchara de madera hasta que esté apenas amalgamado. Añadir el agua y mezclar hasta formar una bola. Tendrá un aspecto algo marmolado. Colocar la masa entre dos hojas de papel vegetal y con un rodillo ir haciendo movimiendos desde el centro hacia afuera hasta formar un círculo de aprox. 1/3 centímetro de grosor. Pasar la masa cuidadosamente al molde y apretar con los dedos hacia los bordes. Recortar el exceso. Ponerlo en la nevera mientras preparas el relleno. 

En un bol grande, combinar las manzanas, el sirope de arce, la maicena, zumo de limón y canela. Mezclar bien.

Para hacer la cobertura de crumble, en el mismo bol que usaste para la masa, combinar la harina, el sirope de arce, levadura y sal y mezclar bien con unas varillas. Añadir el aceite y mezclar con los dedos hasta que la mezcla parezca arena mojada con piedritas. 

Quitar el molde de la nevera y rellenar con la mezcla de manzanas. Poner el crumble por encima y repartirla uniformemente por encima del relleno. 

Hornear durante 40-50 minutos o hasta que las manzanas estén burbujeando y la cobertura esté dorada. Dejar enfriar al menos 20 minutos. Servir tibio o a temperatura ambiente. 

 

Tarta de avena, manzana y fresas

Esta es aún otra receta que se desarrolló casi sola, improvisada para una merienda de viernes (a veces no sólo la del domingo es dulce, sobre todo cuando parece haber vuelto el otoño a Barcelona) con lo que tenía a mano en la despensa.La masa es de una receta de Jorge Pérez Calvo. En su receta dice que hay que pasar la masa por un rodillo pero yo nunca lo he conseguido; a mí me queda más bien pegote y la voy armando en el mismo molde con el dorso de una cuchara o una espátula, o las puntas de los deditos. Me gusta que quede bien fina, tanto la masa como la tarta en sí, por lo que intento usar un molde grande y redondo. Si la quieres más gruesa puedes usar uno rectangular.En cuanto a la harina, yo usé centeno, que es lo que tenía. El centeno es la harina integral más densa que hay. Si quieres una masa más ligera (sobre todo si no te queda bien fina en el molde) puedes utilizar espelta o trigo integral.
Tarta de avena, manzana y nueces

Ingredientes:Para la masa:1/2 taza de copos finos de avena
1/2 taza de harina integral1 pizca sal
2 cucharadas aceite de sésamo
4 cucharadas melaza de cebada
un chorrito de zumo de pera ecológico frío
1 cucharadita ralladura de limón

Para el relleno:1 bote de 400 gramos de compota de manzana bio
2 cucharadas kuzu
1/4 kg de fresas ecológicas, lavadas y en rodajas
1 puñado nueces tostadas, gruesamente picadas
1 cucharadita canela en polvo

Calentar el horno a 200ºC. Poner la compota y las fresas en rodajas en una cacerola a fuego medio. Disolver el kuzu en un poquito de agua fría (que apenas lo cubra). Cuando la compota esté hirviendo, añadir el kuzu sin dejar de remover durante unos minutos, hasta que pierda el color blanquecino y se vuelva espeso. Apagar el fuego. Picar las nueces y añadir a la fruta junto con la canela. Dejar aparte. Mientras, preparar la masa: en un bol, mezclar los copos, la harina y la sal. Añadir la ralladura de limón, el aceite y la melaza, sin mezclar demasiado. Pasar a un molde previamente aceitado y con el dorso de una cuchara o con una espátula, aplanar y esparcir hasta que quede una capa fina bien repartida.Hornear la masa durante 10 minutos o hasta que empiece a dorarse. Sacar del horno y esparcir la mezcla de fruta por encima. Hornear unos minutos más para que se gratine la compota un poco.Servir tibio o frío.NB Mientras preparaba el relleno se me ocurrió que quedaría bien con una o dos cucharadas de crema de almendras pero luego se me olvidó meterla; la próxima vez lo probaré.

Img_0846

Mis primeras manzanas al horno

Hace unos días fui a ver a un médico natural, el conocido Dr. Jorge Pérez-Calvo, cuyo libro Nutrición energética y salud ya era un referente, de donde sale uno de mis postres favoritos (una especie de crumble que él llama manzanas con granola). Muchas veces es fácil ver a los otros, y hacerles recomendaciones, pero nos cuesta vernos a nosotros mismos, y quería la opinión de un experto en el tema para saber cómo puedo mejorar mi alimentación para la salud. La cuestión es que, por lo que vio, me dio una dieta bastante parecida a la que ya hago, pero la gran diferencia es que me recomendó abstenerme de todo lo crudo durante un tiempo. Esto es lo único que cuesta un poco, sobre todo en esta época en que vuelven a apetecer las ensaladas y las frutas (hace un par de años ya aprendí a que por mi constitución y condición, era mejor no tocar la ensalada durante los meses de frío). Además, llevo años comiendo mi manzana diaria (según el dicho en inglés "an apple a day keeps the doctor away") y es lo único que realmente echo de menos. Así que desde hace unos días estoy haciendo postres con manzana cocida.

Empecé por la clásica compota, luego una tarta de manzana con masa de copos de avena (también receta de Pérez-Calvo), y hoy hice mis primeras manzanas al horno.

Yo asocio las manzanas al horno a postre de abuelita, seguramente porque me remiten directamente a mi tía Pola, hermana de mi abuela paterna que no tuvo hijos y fue una tercera abuela para mí. Ir a comer a su casa era un placer; aunque fuéramos sólo mi hermana y yo, o incluso yo sola, siempre ponía una mesa impecable y elegante, como si fuera para la nobleza: manteles blancos almidonados, porcelana fina, cubiertos de plata, flores frescas. Cada comida era por completo casera y deliciosa. El menú no variaba demasiado: ñoquis o ravioles caseros con salsa de setas, o canelones de espinacas, acompañado de alguna verdura que solía ser coliflor al estilo polaco (denominación propia; la coliflor entera hervida, con generosa ración de pan rallado y mantequilla gratinado por encima), y de postre o frutillas maceradas con jugo de naranja o manzanas al horno. Y helado, siempre. Que ella dejaba un rato fuera del congelador para que se ablandara un poquito. Un típico repertorio bien argentino, nada acorde con sus orígenes mitteleuropeos. Ella daba las órdenes pero la realización del asunto correspondía a Laura, Laurita, su fiel dama de compañía hasta la muerte (y Laura la sobrevivió por poco tiempo, seguramente murió de la pena de perderla), una señora muy fea físicamente pero cariñosa como ella sola, de poco más de un metro de estatura, que fumaba a escondidas en su habitación detrás de la cocina. Camilita, Camilita me decía Laura; yo ya tenía mis veintipico, pero ella me seguía viendo como la pequeñaja a la que intentaba engordar con "yemita" (yema de huevo cruda batida con azúcar).

Siempre que aparece la opción de manzana al horno en un menú la pido, y realmente no sé por qué nunca la había hecho en casa. No quise consultar ninguna receta. Cerré los ojos e intenté recuperar los sabores y aromas de las de la tía Pola y Laurita. Así la hice y los resultados fueron un viaje proustiano a la infancia.

Me encantaría recibir comentarios sobre vuestras versiones del "comfort food", aquellas comidas que os devuelven a la infancia y dan sensación de calidez, seguridad y confort. Espero los comentarios comiendo manzana al horno.


Manzanas al horno
Ingredientes para 4 personas:
4 manzanas Golden
1 rama de canela
4 trocitos de ralladura de limón
un par de cucharadas de jugo concentrado de manzana
un poco de agua
una pizca sal

Precalentar el horno a unos 180ºC. Quitar el corazón de las manzanas (hay unos aparatitos perfectos para esto) pero reservar el trozo inferior. Colocar las manzanas en una fuente para horno (yo usé cazuelas de barro individuales) y poner dos dedos de agua buena. Rociar los huecos de los corazones de las manzanas con unas gotas de jugo concentrado de manzana, una pizquita de sal marina, y un trocito de ralladura de limón (también se puede poner en el agua). Insertar un trozo de canela en rama en el corazón de cada manzana. Hornear durante 1 hora o hasta que las manzanas estén completamente reblandecidas, casi deshechas. Dejar enfriar y servir.

Dsc_6800