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Tarta de tofu y alcachofas

La técnica de esta tarta salada es idéntica a una que ya publiqué hace un tiempo, pero varían los ingredientes según temporada.

La alcachofa es una de mis verduras favoritas, pero reconozco que la suelo hacer hervida o al vapor, no tanto porque me dé pereza limpiarla (es un trabajo), sino porque me da pena desaprovechar tanto. Pero cuando haces recetas como ésta no hay que escatimar; si incluyes más de la cuenta te saldrá una tarta llena de fibra inmasticable que a nadie le gusta. La idea es dejar realmente la parte más tierna para que guste a todos los comensales de la mesa.

Curiosamente, mis hijos comen alcachofa desde bien pequeñitos. Nunca olvidamos la primera vez que B. la probó; encantado de la vida, iba dejando sus únicos dos ínfimos dientitos delanteros marcados en cada hoja (que nosotros repasábamos gustosos).  

Una tarta de este estilo es una buena opción para los comensales vegetarianos de estas fiestas tan carnívoras. Si queréis hacer una versión fina, incorporad unos daditos de salmón ahumado y una cucharada de alcaparras. 

¡Felices fiestas!

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Tarta de tofu y alcachofas
Ingredientes:
1 paquete tofu ahumado (el que más me gusta es el de Natursoy)
4 alcachofas
2 cebollas, en medias lunas finas
4 cucharadas aceite de oliva
2 cucharadas miso blanco
sal y pimienta
almendra en polvo

Precalentar el horno a 180ºC. Calentar 2 cucharadas de aceite en una sartén de fondo grueso. Añadir las cebollas y una pizca sal marina y saltear durante unos 8 minutos, hasta que estén tiernas. Mientras, limpiar las alcachofas: quitar las hojas más duras y cortar 1/3 de la parte superior y desechar. Cortar la parte restante (que es básicamente el corazón) lo más fino posible; si puede ser con mandolina bien, si no, con un buen cuchillo. Añadir las alcachofas a las cebollas junto con otra pizca de sal y seguir salteando un buen rato, hasta que estén tiernas y doradas las alcachofas y las cebollas bien doradas. Apagar el fuego y tapar mientras preparas la crema de tofu. Partir el bloque de tofu en trozos grandes y procesarlo junto con el miso, el aceite restante, y un poco de agua caliente (unas cucharadas, como para obtener una consistencia espesa pero cremosa). Añadir a las verduras y mezclar bien. Disponer la mezcla en un molde rectangular o redondo. Espolvorear con polvo de almendras por encima. Hornear a 180ºC durante unos 30 minutos o hasta que esté dorado. Dejar entibiar y servir con cebollino o perejil picado.

Queda todavía más rica al día siguiente, cuando los sabores se han concentrado.

Tofu

Para quienes no comemos carne, el tofu es un alimento cómodo, versátil y fácil de preparar. Pero ojo, tampoco es una panacea; tiene un par de inconvenientes y no se debería comer tofu cada día como única proteína (creo que con 2-3 veces por semana está bien). (Hay muchas otras proteínas vegetales: tempeh, seitán, legumbres, y pescado para los "flexitarianos").

Por un lado, el tofu no es en realidad un alimento integral. La doctora Annemarie Colbin define un alimento integral como simplemente "fresco, natural, comestible y tan próximo a su estado natural como sea posible". El tofu es, en este sentido, procesado y no un alimento integral; tiene un alto valor proteico pero significativamente menor aportación de hierro, fibra y vitaminas que el alimento integral del que proviene, el haba de soja. El tofu está hecho de la leche de soja coagulada (y bajo este criterio es mejor, o más integral, el tempeh que el tofu, porque conserva el haba de soja menos procesada).

Por otro lado, según la tradición china, el tofu es un alimento que enfría mucho. O sea que en invierno, y en especial para gente con tendencia al frío (como yo), no es la mejor opción. Pero su naturaleza fría se puede transformar con el método de cocción. Por esto os quería presentar esta receta para quiche de tofu.

Aprendí la técnica de las quiches de tofu en la escuela de Montse Bradford y fue amor a primer mordisco. Siempre me han gustado las tartas saladas y esto me pareció una opción genial, no sólo porque no lleva ni masa ni nata ni millones de huevos (como suelen tener las tartas saladas que uno encuentra por allí), sino también por su versatilidad: una vez aprendida la técnica básica, le puedes añadir lo que te dé la gana o lo que tengas más a mano. Hay infinitas combinaciones y hasta ahora ninguna me ha fallado. La que hice la semana pasada fue especialmente feliz: el tofu tiene un sabor muy neutro (casi inexistente), así que le puse un montón de cosas bien sabrosas (salmón ahumado, alcaparras, tomates secos y los deliciosos ajos tiernos estacionales de l'Hort de la Carmeta) y el contraste era perfecto. Yo usé sólo tofu natural; para dar más sabor se puede combinar también con tofu ahumado.

Antes de pasaros la receta (podéis encontrar muchas entre los libros de Montse Bradford, uno que me gusta particularmente lleva alga hijiki y anacardos, en su libro sobre las algas), os cuento la combinación que pienso probar en estos días: tarta de tofu con champiñones, puerro, nueces y anchoas (una más: tarta de tofu con alcachofa, cebolla caramelizada y tomate seco).


Tarta salada de tofu, ajos tiernos, salmón ahumado y tomates secos


Ingredientes:

1 paquete tofu natural
1 paquete salmón ahumado, cortado en trocitos pequeños
2 cucharadas miso blanco (shiro miso)
2 cucharadas aceite de oliva extra virgen
4-5 ajos tiernos, en rodajas finas
1 cucharada alcaparras
5 tomates secos en aceite, escurridos y troceados
1 cucharita albahaca seca
2 filetes anchoa (opcional), picados
sal marina y pimienta negra recién molida
cebollino fresco, como guarnición

Precalentar el horno a 200ºC. Calentar 1 c. aceite en una sartén. Añadir los ajos tiernos cortados con 1 pizca sal. Saltear unos minutos. Cortar el tofu en trozos y procesar junto con el miso blanco, el aceite restante y un poco de agua bien caliente (para darle consistencia más cremosa). Debería quedarte una consistencia tipo puré. Mezclar esto con el salmón, tomates secos, anchoas, albahaca seca, alcaparras y ajos tiernos salteados. Colocar la mezcla en una fuente para horno redonda (pref. de cristal o cerámica). Repartir bien con una espátula. Moler un poco de pimienta negra por encima. Hornear durante 30-40 minutos, hasta que se dore. Servir con cebollino picado. Se puede tomar tibio o frío. Es deliciosa el día siguiente, cuando los sabores se han asentado más (pero no suele llegar, porque te la comes antes!).Acompañar en invierno con unas verduras salteadas, o en verano con una ensalada fresca.

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Menú Infantil?

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Hace un tiempo, salir a comer a un restaurante con mis hijos era prácticamente imposible. Los niños pequeños no están preparados para pasar un rato largo sentados en el mismo sitio, y la mayoría de los restaurantes europeos tienen las mesas tan pegadas entre sí, para aprovechar al máximo cada metro cuadrado, que más que disfrutar, padecíamos.

Ahora que los niños están un poco mayores (6 años acaba de cumplir Bruno, y Olivia casi 4), la cosa está empezando a cambiar. Además de tener ya una lista bastante clara de los sitios más child-friendly de Barcelona (uno de los mejores es el Organic de la calle Junta de Commerç, cuyo local es tan amplio que los niños pueden corretear por ahí a sus anchas, sin que nadie les ponga mala cara, y además abren a las 12 del mediodía, insólito para estos pagos), mis pequeños se han vuelto bastante gourmet, y disfrutan de la comida fuera en familia.

Siempre me sorprende -desagradablemente- cuando un restaurante me ofrece una carta con menú infantil separado del menú normal. El menú infantil suele consistir en una combinación de los siguientes alimentos: macarrones con salsa de tomate (la única salsa que comen los niños, parece, también con el arroz), filete con patatas fritas, espaguetis a la boloñesa, pollo al horno con patatas o merluza rebozada y frita. Es decir, los niños sólo comen, según el menú infantil: pasta, carne, y como verdura solamente patata (una de las verduras con menos vitaminas que hay), y el pescado, si hay que comerlo, mejor disfrazarlo con la fritanga.

Los niños son personas! Y, como tales, pueden comer del menú normal y corriente, comida normal y corriente.Más de una vez alguien se me ha quejado de que sus hijos no comen verduras. Yo siempre contesto con la misma pregunta: ¿y tú, comes verduras? Casi siempre la respuesta es obvia.

Está demostrado que hay ciertos sabores que, de niños, nos gustan más y menos (más el dulce, menos el amargo), y los niños, al tener las papilas gustativas más sensibles, no les gustan los sabores muy fuertes de algunas comidas. Pero pueden apreciar perfectamente muchas cosas, por ejemplo la gran variedad de verduras que la naturaleza nos ofrece; suponer lo contrario sería subestimarlos.

Sí creo que es importante introducir una amplia gama de sabores desde pequeños. Como bichos de costumbre que somos todos, si no nos dan verduras de pequeños, pues de mayores nos cuesta más aprender a apreciarlas.Le pedí ayuda a mi hijo para decidir qué receta incluir en este post; él votó por esta deliciosa lubina, adaptada de una receta de Skye Gyngell de su libro A Year in My Kitchen. La adaptación significa básicamente que he reemplazado lo que en la receta original era una beurre blanc con nata líquida y vino blanco por crema de arroz o avena y vino de arroz (mirin). Como Bruno eligió una receta bastante refinada, yo también quise incluir una un poco más de batalla, así que os doy también estos castillos de arroz del libro de Montse Bradford La alimentación de nuestros hijos, posiblemente mi libro favorito suyo, donde hay muchísimas ideas de recetas para toda la familia.


Lubina Bruno (adaptación de Skye Gyngell, A Year in My Kitchen)
Ingredientes para 4 personas:
4 filetes lubina, con piel, aprox. 175 gramos cada uno
sal marina
pimienta negra molida
1-2 cucharadas aceite de oliva
perejil fresco picado
Salsa:1-2 escalonias (o, en su defecto, 1 cebolla y 1 diente ajo picados)
8 granos pimienta negra
1 rama tomillo
4 cucharadas mirin (vino de arroz)
unas gotas vinagre de arroz
3 cucharadas crema de avena (o arroz)
sal marina

Primero hacer la salsa. Pelar y picar las escalonias, ponerlas en un cacillo junto con los granos de pimienta, el vino y el vinagre cocer hasta que no quede mas de la mitad del liquido.
Retirar la pimienta, bajar el fuego al mínimo, añadir la crema de avena, emulsionar con unas varillas, salpimentar y mezclar. Reservar al baño maría.
Para hacer el pescado, sazonar generosamente el lado con piel con sal y pimienta. Calentar el aceite de oliva en una sartén de fondo grueso apta para horno (usar dos si hace falta para evitar apretar los filetes). Cuando esté muy caliente el aceite, colocar con cuidado el pescado en la sartén y cocinar sin dar la vuelta hasta que la piel esté bien crujiente. Colocar la sartén en el horno durante 3-4 minutos para terminar de cocinar. Colocar los filetes de pescado con la piel hacia arriba y poner unas cucharadas de salsa por encima. Decorar con el perejil fresco picado.

 


Castillos de arroz (Montse Bradford, La alimentación de nuestros hijos)
Ingredientes:1 taza arroz integral cocido
2 zanahorias cortadas en cubitos
1 manojo judías verdes cortadas finas
Aceitunas sin hueso troceadas
sal marina
Mayonesa de tofu (ver abajo).
Primero hacer la mayonesa de tofu: Hervir 1 bloque tofu fresco 5 minutos. Escurrir y hacer puré con los demás ingredientes: 1 pizca sal, 2 cucharadas aceite, 1 cucharada miso blanco, 1 cucharadita concentrado de manzana, 1 cucharada vinagre de arroz.
Hervir las zanahorias y judías verdes juntas, con una pizca de sal marina, durante 5-7 minutos. Lavar con agua fría y escurrir.
Mezclar todos los ingredientes juntos: el arroz, las zanahorias y las judías verdes, junto con varias cucharadas de mayonesa de tofu y las olivas sin hueso. Formar un castillo con ayuda de un molde humedecido (puede ser un vaso), llenarlo bien y desmoldarlo.Cubrir cada castillo con un poco más de mayonesa de tofu.
Para formar banderas, cortar una zanahoria gruesa en tiras anchas y cada tira en diagonal. Hervirlas o hacer al vapor. Lavar con agua fría y escurrir. Con la ayuda de un palillo colocar una bandera en cada castillo y una oliva o la mitad de un rabanito en la punta de un palillo. Servir.

Opcional: espolvorear cada castillo con unas semillas de sésamo ligeramente tostadas.

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